Política

La curiosa sin razón

septiembre 06, 2018

Ayer, este espacio editorial mencionaba que pese a los multimillonarios desvíos de las pasadas administraciones de Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo, ningún funcionario público ha sido inhabilitado; ni los ex gobernadores ni ninguno de los múltiples ex funcionarios y ex colaboradores de los gobernadores. Lo que ilustra no solamente el nivel de certeza de que nadie será procesado por un sistema legal imparcial, sino la solidez y profundidad de cimentación del sistema de complicidades. Consecuentemente, el tamaño del rezago de justicia es brutal.

Los gobiernos del sistema vigente, priístas o panistas son igual, se han esmerado precisamente en eso, en dilatar la justicia.

Por si el antecedente fuera insuficiente, el gobierno panista esgrime el deficitario argumento de la austeridad para cancelar una de las salas en materia penal.

El Poder Judicial en el primer gobierno no priísta de la historia reciente de Veracruz se comporta con base en los mismos reflejos y artilugios del priísmo, y cancela con el estulto argumento de la austeridad, una sala de impartición de justicia penal.

Esto en un estado sembrado de cadáveres, sea con cargo a organizaciones criminales o del propio gobierno. Una demostración adicional aunque completamente innecesaria de que la diferencia entre unos y otros es ninguna. Justo el día en que el hijo de una funcionaria del ayuntamiento de Coatzacoalcos fue asesinado junto con su esposa.

Argumentan que la decisión obedece a que se redujo a la mitad la carga de trabajo, pero es de dudarse si nos atenemos a que la violencia criminal en el estado no sólo no se ha reducido sino que se ha incrementado.

Para los gobiernos vigentes no importando su color, salvo en el caso excepcional de Chihuahua y Javier Corral, la impartición correcta de justicia es peligrosa porque corren el riesgo de tener que juzgarse a sí mismos. La decisión y el argumento con que la justifican ilustran con crudeza que la racionalidad de los tomadores de decisiones es de cualquier naturaleza, excepto racional. No se precisa de demasiada suspicacia para prever que en plena transición del modelo de justicia penal la decisión tendrá repercusiones indeseadas.

Siendo que la procuración de justicia y su impartición son tareas perfectamente inacabadas, cancelar una sala penal por falta de trabajo en una entidad especialmente violenta y rezagada suena a cualquier cosa, excepto a algo bueno para el interés público.