Sociedad y Justicia

En sepelio de Esmeralda, familiares exigen a autoridades dar con su bebé

septiembre 05, 2018

Esmeralda Rodríguez Carvajal fue asesinada. Su cuerpo fue encontrado cubierto con un cobertor, en un terreno baldío en la calle J.B Lobos en el puerto de Veracruz. Estaba embarazada de siete meses, sin embargo, el producto ya no estaba con ella.

Su familia y amigos le dieron el último adiós este martes, en el Panteón Jardín, en un sencillo ataúd gris, aplaudiéndole mientras era bajada a su última morada.

La joven de 19 años vivió la mayor parte de su vida en la calle. Tenía problemas de adicciones e iba y venía en la labor de sexoservidora; hasta que se embarazó.

María Pedraza, a quien le llamaba "mami", de cariño, era quien le ofrecía un hogar cuando no tenía dónde más ir.

"No se vale. Es un ser humano, no un animal, para que anduviera en la calle durmiendo. Cada que me la encontraba en la calle tirada, durmiendo en las bancas, (me la traía a mi casa)", cuenta.

De acuerdo con la familia de Esmeralda, quienes se hicieron cargo de ella los últimos meses del embarazo, ella temía a su ex marido, pues éste la perseguía

"No puedo creer que ella se haya acomodado un cobertor, no tenía fuerzas. Alguien le hizo daño a ella. ¿Cómo se va a hacer los moretones? Ni que estuviera tan loca para que se pegara (...) Pido que aparezca su hijo, dicen que nació; que aparezca, que se haga justicia porque ella me la mataron", expresó Estefanía Rodríguez Carvajal, hermana de Esmeralda.

Jovana, su hermana mayor, explicó que las autoridades le hicieron la necropsia de ley y le explicaron que el caso se investigaría por oficio. Como no sabe leer, cuando acudió a poner la denuncia no pudo saber qué otra información había en el expediente.

"Yo lo que quiero que me den a mi sobrino o mi sobrina, viva o muerta pero que me la den", reclamó.

Una sencilla cruz rosa con su nombre escrito a mano adornaba la tumba de Esmeralda, cubierta por las flores que le llevaron, blancas y unas rosas.

Mientras cubrían el féretro, sus hermanos clamaban justicia para ella y, sobre todo, saber el paradero de su sobrino, el producto de siete meses de gestación que cargaba en su vientre y no fue hallado en la zona.