Mortinato en la UV
agosto 30, 2018 | Jorge Manzo Denes

La Universidad es una institución que crece con la propuesta constante de proyectos de diversa naturaleza. Algunos son apropiados, otros no; algunos son viables, otros no; y algunos son mortinatos, esto es, nacen muertos. En este último grupo veo al Anteproyecto de Ley Orgánica de la Universidad Veracruzana (ALOUV). Y murió en su etapa fetal dada la denominación oficial de Anteproyecto; aún no era proyecto. Cuando algo de esta naturaleza sucede, es altamente percibido por el entorno. En el caso del ALOUV, la situación se destacó desde un principio con numerosas notas en medios impresos, electrónicos y redes sociales, hasta llegar al comunicado reciente de la Junta de Gobierno. Cuando algo de esta naturaleza sucede, desafortunadamente, no hay más que hacer. Hay que empezar de cero.

Sin embargo, la Comisión Transitoria para la integración del ALOUV, que se ha mantenido muda ante tal situación, sólo se manifestó para extender el periodo de consulta y las modalidades de participación hasta el mes de noviembre. Parece que es el tiempo que estiman adecuado para una terapia intensiva que le devuelva la vida al muerto. Pero yo veo la propuesta del ALOUV como un mortinato; propongo darle sepultura y empezar de cero.

Un mortinato es sin duda un evento lamentable, pero enseña; tenemos que aprender y poner en la mesa todas las variables posibles. Para ello es necesario hacer una serie de planteamientos que permitan poner a toda la comunidad universitaria en el contexto. Y parto de una pregunta base: ¿es necesaria una actualización a la Ley Orgánica de la UV? De acuerdo con las diferentes manifestaciones publicadas y a mi apreciación personal, la respuesta es afirmativa. Ello lleva a una siguiente pregunta: ¿Cómo determinar el momento apropiado para un proyecto de Ley Orgánica? La invitación a analizar el ALOUV se hizo pocos días antes del periodo vacacional de verano y una primer fecha límite estaba para pocos días después de finalizadas esas vacaciones. Ese primer momento elegido por la Comisión Transitoria se traslapó con dos situaciones, las vacaciones y el momento político del estado y del país. Nunca se justificaron las razones por las que se eligió ese momento, pero definitivamente no era el más propicio para analizar un documento del calibre de la Ley Orgánica; y ese fue un error. Por ello, aún queda la pregunta de cómo determinar el momento apropiado. Algunos podrán decir que el momento puede ser cualquiera, pero ya vimos que no. Mi propuesta es marcar una nueva agenda para el próximo año, después de que el cambio político estatal y nacional se haya concretado.

La agenda requiere poner en la mesa discusiones que pudieran parecer básicas, como la de explicar claramente qué es una Ley Orgánica. La Ley Orgánica vigente de la Universidad Veracruzana aborda temas relacionados con los fines y patrimonio de la Universidad, con las autoridades y sus atribuciones, con la comunidad universitaria y con las responsabilidades, infracciones y sanciones. ¿Esta es la esencia de una Ley Orgánica? ¿Le faltan o le sobran temas? Y no sólo eso. Haciendo un análisis detallado, existe una estrecha correlación entre la Ley Orgánica y otros documentos de suma importancia de la Legislación Universitaria como el Estatuto General, el Estatuto del Personal Académico o la misma Ley de Autonomía. El cambio en uno impacta al otro.

Intentar modificar la Ley Orgánica, como lo hizo la Comisión Transitoria, es una acción equivocada. Se requiere un tipo de Análisis de Correlación Canónica para poder mejorar un proyecto que presenta múltiples variables relacionadas entre sí. Modificar la Ley Orgánica tiene repercusiones que van más allá de la misma ley, por lo que se requiere tomar en cuenta la visión integral que tiene toda la Legislación Universitaria. En concreto, se necesita un análisis más cuidadoso y de amplia visión.

Por ello mi propuesta de empezar de nuevo, de cero. Tomar como base la Ley Orgánica vigente y toda la Legislación Universitaria y estructurar una agenda de trabajo que implique un trabajo quirúrgico de correlación, con la participación de toda la comunidad universitaria en las cinco regiones. Podría tomar todo un año hacerlo, pero los 74 años de existencia de nuestra UV lo valen. La prisa no tiene sentido.

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