Política

Más allá del horizonte legislativo

agosto 17, 2018

◗ Anteproyecto de ley Orgánica de la Universidad Veracruzana

Inicio esta colaboración recordando el proceso que normalmente se sigue para expedir una ley. El citado procedimiento comienza con la designación de quien o quienes formularán el anteproyecto que se someterá a consideración de los interesados en general y de los expertos en la materia de que se trate.

El segundo paso, consiste en hacer del conocimiento a la autoridad respectiva el anteproyecto, con la finalidad de que se modifique, rechace y se apruebe, dando lugar, en el último caso, al proyecto que, posteriormente, será la iniciativa que se lleve al Congreso, donde se turnará a la Comisión legislativa de la materia que formulará el dictamen que será presentado al pleno para su aprobación, modificación o rechazo.

En síntesis las fases son: anteproyecto, proyecto, iniciativa, dictamen y resolución del Congreso.

Estoy ligado a la Universidad Veracruzana desde inicios de los años sesenta, cuando la secundaria y preparatoria pertenecían a nuestra máxima casa de estudios.

Por esos años, la Universidad vivía una fuerte crisis económica que impidió pagar los aguinaldos a los maestros. Fue entonces cuando el Gobernador Don Fernando López Arias organizó una cruzada en todo el territorio veracruzano, para reunir 200 millones de pesos para la Universidad. Cruzada que fue exitosa y que a mí me dio la oportunidad, junto con otros jóvenes universitarios, de acompañar al gobernador en tan noble tarea, por las principales ciudades de la entidad. Pero ello será objeto de otra colaboración.

Volviendo a nuestro tema, afirmo categóricamente que el anteproyecto de ley Orgánica de nuestra Universidad que hoy está a conocimiento y consulta de la sociedad y específicamente de los universitarios, es un texto que consolida la autonomía universitaria.

Como es sabido, autonomía significa gobernarse por sí mismo, es la potestad de los órganos o entidades para regirse mediante sus propias normas, y eso, es exactamente lo que se encuentra en el anteproyecto, pues reduce al mínimo la intromisión del poder legislativo, dejando un amplio espacio al Consejo Universitario General para expedir la legislación universitaria, traducida en el Estatuto General y Reglamentos de la vida interior universitaria.

El comparativo numérico de la ley vigente y el anteproyecto nos proporciona un elemento. La vigente se integra de 114 preceptos, el anteproyecto de veinte artículos.

En relación a su contenido, la autonomía se constata con el aumento de atribuciones de la máxima autoridad universitaria, el Consejo Universitario General, órgano colegiado electo por los académicos adscritos a las diversas entidades que forman la Universidad.

Si atribuimos el 100% a la legislación para regular la vida académica, comprobaríamos que el 90% lo tiene el Consejo Universitario General y el 10% el órgano legislativo, lo que significa la menor intromisión externa y la plenitud normativa a la autoridad máxima de la Universidad.

La autonomía proyecta y consolida la facultad reglamentaria del Consejo Universitario General al rescatar la plena facultad normativa al someter a su conocimiento y en su caso, aprobación del Reglamento de la Junta de Gobierno, que por una visión distorsionada de la gobernanza universitaria, eran el único Reglamento que elaboraba la Junta y se lo aplicaba así mismo, pudiendo modificarlo a su sola voluntad, por no decir otra expresión, es decir, no era sometido al Consejo.

Y sobre la integración de la Junta, se reduce la participación de las personas externas y se aumenta el número de académicos de la Universidad. Bonita autonomía universitaria que requería que de afuera vengan a decidir quién gobierna nuestra casa de estudios. ¿Acaso no podemos decidir nosotros mismos? Ese es otro reto de la autonomía.

Otra modificación sensible, consiste en separar de la junta la contraloría. No existe ninguna Junta de Gobierno que tenga adscrita ese órgano de control.

En síntesis, por lo que hace a la autonomía universitaria en el área de la multicitada junta: 1. Se aumenta el número de académicos de la propia universidad para integrar ese órgano y en consecuencia se reduce el número de externos; 2. Se somete a conocimiento, discusión y aprobación, en su caso, el Reglamento de la Junta; 3. Se separa del control de la Junta, la Contraloría y queda sujeta al Consejo Universitario General.

Cierto, como se observa, el anteproyecto está dirigido a consolidar la autonomía universitaria en sus áreas legislativas, administrativa y económica, y como todo cambio, seguramente afectará intereses particulares incrustados en el seno universitario. Espero tener la oportunidad de seguir publicando artículos sobre el multicitado anteproyecto.