Política

El gran reto

agosto 17, 2018

Cuando se pensaba que tras las elecciones del 1° de julio, los hechos delictivos asociados directamente al masivo evento político comenzarían a desinflarse y pasarían a un segundo término, dos secuestros de políticos dieron al traste con tal suposición y por el contrario, barruntan que el final del gobierno panista-perredista será mucho más complicado de lo que pudiera esperarse.

Al margen de la actitud de confrontación y franca desavenencia entre Miguel Ángel Yunes Linares y Cuitláhuac García, motivada sustantivamente por la forma dura, sin concesiones y decidida a entorpecer la llegada de la nueva gestión gubernamental que el panista ha elegido para entregar administrativa y políticamente el gobierno estatal, el tema de la seguridad es, sin duda, el eje que se mantiene como la principal preocupación ciudadana.

Ello da cuenta también del fracaso de Yunes Linares y de su estrategia de combate a cualquier forma de delincuencia que se ha enquistado en prácticamente toda la geografía veracruzana, y que al final de cuentas, debió ser uno de los factores que la ciudadanía tomó en consideración al momento de decidir su voto.

Por ello es que los eventos de inseguridad relacionados con políticos –y esto no quiere decir que por ello las decenas de delitos que a diario se cometen contra la gente de a pie no tengan la misma relevancia– reafirman el escaso nivel de contención de la delincuencia alcanzado por el gobierno saliente. Primero fue el levantón de Norma Azucena Rodríguez, la diputada electa federal por el PRD, quien fuera levantada el martes pasado por sujetos encapuchados en el libramiento San Alejo-Tejocotal, en la huasteca hidalguense. El anuncio de su liberación fue dado a conocer en un medio nacional por el propio Yunes Linares, quien reveló que la legisladora se encuentra bien y a salvo, aunque no dijo si hubo intervención de las autoridades para lograr que la diputada fuera liberada.

Ayer mismo, se supo del secuestro del conocido productor piñero y ex candidato por el PRI a la alcaldía de Ciudad Isla, Santiago Barrientos, quien fue privado de su libertad la tarde de este jueves por sujetos armados que se lo llevaron por la fuerza cuando transitaba por la carretera Nopalapan-Cuatotolapan. De ambos acontecimientos aparentemente sin conexión alguna, puede concluirse que ningún esfuerzo institucional para combatir a la delincuencia tendrá resultados en la medida en que se siga actuando tal y como lo han venido haciendo los últimos gobiernos, tanto estatales como federales.

Tanto los priístas como el panista siguieron al pie de la letra el libreto dictado desde la administración de Felipe Calderón con los resultados de más de 200 mil muertos y miles de desaparecidos, todo ello generando un ambiente de incertidumbre y miedo social. La pregunta es simple: si a políticos socialmente mucho más visibles que la ciudadanía en general los secuestran, qué cosa puede esperar la gente que no cuenta ni con la protección oficial ni mucho menos con los recursos para proveerse de mejores condiciones de seguridad personal. He ahí el gran reto de la próxima administración.