Sociedad y Justicia

Por revancha, acoso laboral y despidos en Seguro popular

agosto 13, 2018

Trabajadores del Régimen Veracruzano de Protección Social en Salud (Seguro Popular), denunciaron una serie de despidos injustificados y una política de acoso laboral en esa dependencia luego de la derrota del PAN en las urnas.

Acusaron de manera directa a la titular del Seguro Popular, María del Consuelo Anaya Arce, y a otros funcionarios, de haber emprendido una campaña de hostigamiento a los trabajadores, lo que ha llevado al despido de más de 30 trabajadores en las últimas dos semanas.

Al respecto, señalaron que estos casos se dieron con una grave irregularidad, pues únicamente les pagaron la quincena que está corriendo y el contrato laboral se encuentra vigente hasta noviembre, por lo cual, creen que alguien va cobrar esos sueldos.

"Desde hace ya varios días que los pasillos de nuestro Régimen han sido testigos de actos de hostigamiento personal y laboral que atentan contra nuestra estabilidad emocional, física y mental. Como es de conocimiento público, los resultados en las pasadas elecciones no favorecieron en absoluto a todos aquellos que (buscaban) sus propios intereses personales y ahora los trabajadores pagamos las consecuencias", expusieron los afectados a través de una carta.

Indicaron que debido a esta situación, ahora se respira miedo dentro de la institución y detallaron que quienes llevan a cabo los despidos sin razón alguna son el director de Financiamiento, Felipe Cruz Espinosa; Patricia Castillo Cortés, secretaria particular de la directora; Dulce Teresa García Pérez, subdirectora de Planeación, Evaluación y Auditoría; y Dolores Carrasco Zamora, subdirectora de Calidad de la Atención;

Por esta situación, solicitaron al gobernador electo Cuitláhuac García Jiménez no permitir que ninguno de los funcionarios del Seguro Popular continúe laborando dentro de la institución y audite a fondo todos los recursos que le fueron asignados.

Asimismo, solicitaron que se revisen las condiciones laborales del personal, pues todos están trabajando por contratos de tres, cuatro o cinco meses, que quedan condicionados al ánimo de los funcionarios, que tras la derrota han dejado pasar mes y medio sin renovarlos, a la vez que han despedido personal.