Política

Él cambió

agosto 09, 2018

¿Qué pasó con las ganas de gobernar y la voluntad de cambio de nuestro mandatario estatal? Apenas pasaron las elecciones y ya no refulgen los lances justicieros del gobierno yunista contra sus antecesores y las promesas de pago a proveedores y al IPE se convirtieron definitivamente en olvido, total desdén.

Adicionalmente, en la edición de hoy, se exponen los nulos logros en recuperación de las propiedades duartistas en el extranjero, lo cual sigue dejando muy mal a su abogado familiar, al cual convirtió en Fiscal del Estado, ya que todo apunta a que las únicas incautaciones de su gestión se habrán hecho con premura, mediante el criterio de oportunidad; haciendo a los cómplices de Duarte acusarse entre sí y entregar dinero y posesiones mal habidas para poder presumirlas en las redes sociales de "Yo con Yunes", mientras éstos virtualmente adquieren impunidad.

Pero la impartición de justicia, la que verdaderamente desgarra a los veracruzanos, sigue enterrada en una fosa. Pues tampoco se atienden ya los reclamos de los colectivos de familiares de personas desaparecidas, de los que reivindican los derechos de la comunidad gay, de aquellos que alertan sobre la violencia feminicida. Es que ya ni siquiera se simula hacerlo.

Temas sobran. De promesas a desazones viró esta alternancia. Por eso, ¿será que el donaire de este gobernante le impida seguir viendo por qué en apenas dos años Veracruz dijo no a su definición de cambio?

Su error fue no comprender que el primer paso para sacar al estado del atolladero era abandonar su idea patrimonialista de lo que debe ser el Ejecutivo, causa misma de que quienes gobernaron antes que él lo dejaran en condiciones críticas.

Sólo queda esperar que el jefe de la familia Yunes siga cambiando y deje de poner el pie –como hizo el duartismo con él– al gobierno que le sucederá, y que la primera demostración de su preocupación por que a la entidad le vaya bien, aunque tardía, haya sido el desistirse de imponer a los magistrados.