Política

La izquierda "de derecha" en México

agosto 08, 2018

Es evidente que en política estos términos no se refieren hoy al acomodo de las facciones del parlamento inglés, y también es evidente que la derecha e izquierda de la guerra fría (ambas entonces aún instaladas en el materialismo) que estuvo a milímetros de acabar con la humanidad tampoco serían las categorías más oportunas, pero es clarísimo que hay políticos con un verdadero compromiso de servicio deseando el bien común, y hay, como los políticos del prian y sus rémoras, hordas de personas buscando su bien personal con la bandera que sea, roja, verde, amarilla o variopinta, con tal de acceder a robar las arcas públicas. En tal contexto ha habido demasiada simulación. Un gobierno que con una cara va favoreciendo a las grandes corporaciones primero de sus cuates y luego extranjeras pero que tiene la otra cara a través de las corporaciones piramidales tipo ctm, cnop (no merecen mayúsculas) y los grandes sindicatos de maestros y petróleos y otros, esta segunda cara para vender la imagen de tener un apoyo popular, mientras que sólo se trata de una estructura perniciosa para sostener un poder espurio y antidemocrático.

En este tenor, las mismas universidades han jugado un vergonzoso papel al tener leyes orgánicas adecuadas para que el rector sea el representante del gobierno hacia la comunidad universitaria, en lugar de ser el representante de esta comunidad hacia el gobierno, vulnerando con ello toda autonomía, libertad de cátedra, horizontalidad y demás sueños de izquierda, para ser un instrumento de control más al servicio del ejecutivo, sea estatal, en el caso de la UV o federal en el caso de la UNAM. (Respeto es izquierda, control es derecha).

Peor ha sido el ‘efecto de derecha de la universidad de izquierda’, es decir, que una comunidad de maestros e investigadores sin la síntesis política adecuada, se deslinden de ‘los obscuros nexos con el capital’ (dígase empresas nacionales, porque si fueren las extranjeras volvemos a caer en la misma contradicción. (No debe haber el mismo tratamiento para unas y otras)), lo cual, por cierto es más cómodo que cumplir con sus compromisos mínimos para subsistir en la academia, de forma que en lugar de ser un verdadero factor de desarrollo nacional, convirtiendo a toda la academia en un conjunto de elefantes blancos, donde la excepción de la vinculación y las patentes nacionales son la regla. Así, con una ideología miope de izquierda, queda el campo libre para que toda la tecnología de la industria asentada en México (nacional y extranjera), venga de afuera.

Pésimo papel ha jugado el Conacyt en esta situación, primero con el SNI (que por cierto, comprobada y repetidamente da cáncer e infartos), estancando el valor del sueldo base para tener con la zanahoria de las becas y premios a todos los investigadores (los que se supone serían los más inteligentes) corriendo hasta en fin de semana para con las uñas (sin presupuesto) sacar alguna publicación internacional que le ayude a saciar su hambre de puntos, para seguir corriendo atrás de la zanahoria. Esta vergonzosa política científica (o más bien anticientífica) ha sido el desastre de la ciencia y de los investigadores en México, y por supuesto, encaja bien en la política de derecha pro-extranjerizante, tirando hacia el extranjero los beneficios de la academia e investigación científica nacional (pues dan más puntos con publicaciones extranjeras). Esta estúpida idea de que la gente no ama lo que hace sino que la tienes que condicionar con su sueldo (puntos, por cierto, la misma filosofía atrás de la reforma supuestamente educativa de la OCDE) es escencialmente corrupta, de control y de derecha. La consigna de facto es ‘que México no haga una investigación útil al país’, para que tenga que comprarla toda, principalmente a e.u. No tenemos un auto nacional, no tenemos un satélite de fabricación nacional, no tenemos un metro y trenes de fabricación nacional, bueno, ni una p. lavadora y nos mienten ‘que no tenemos tecnología para extraer petróleo’ y hasta los rifles del ejército se tienen que comprar al extranjero. Ahí es muy claro que por el contrario, el nacionalismo es izquierda.

Pero para que no digan que algo distinto es imposible, un contraejemplo garbanzo de a libra contrario a todo esto fue en su momento el instituto diseñado por el Dr. Guillermo Haro (por cierto, esposo de Poniatowska) e inaugurado en 1973, a partir del Observatorio Nacional del Dr Luis E. Erro (impulsado por L. Cárdenas), donde se vinculaba la investigación a la producción y a la substitución de importaciones, llamado el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, INAOE, en Tonantzintla, el cual, además de ver estrellas (lo que para algunos es inútil, pero ha reportado las bases para entender muchos procesos de uso científico terrícola), tenía su propia fábrica de lentes contigua, que en asociación con una empresa mexicana, Niveles S.A., se puso a hacer todos los microscopios que requirió la SEP, cerrando fronteras a tal producto (eso se valía antes del antinacional TLC), y dejando todo beneficio relativo en México. Igual hicieron con balanzas Rohaus (se hicieron a partir de una patente vencida de Ohaus y ganaron licitaciones inclusive en e.u.) y luego hicieron teodolitos.

Hacían florecer la industria nacional, las ganancias servían para financiar al instituto y con ello complementando a su presupuesto, fortalecieron el área de electrónica, donde hicieron los primeros circuitos de mediana escala de integración de américa latina. Desde ahí, apostaron a hacer el primer microprocesador latinoamericano y la primera PC, que en conjunto con institutos argentino y brasileño, harían competencia a las PCs de IBM. Hubo diplomacia gringa en contra (que raro) y políticos de derecha en México que no defendieron el proyecto (que raro) y entonces se canceló, pero es un ejemplo de los alcances que los investigadores nacionales pueden tener y que bajo un nacionalismo de izquierda habría significado para México el florecimiento como potencia electrónica (y lo que puede generarse a partir de ello) y no sólo como patio trasero con cosedora de pantalones o soldadora de diseños automotrices extranjeros. La relevancia de este instituto también radica en la gran cantidad de maestros y doctores en áreas de alta especialidad en electrónica, astrofísica y óptica, algunos de los cuales pertenecen a la UV.

En forma semejante, un modelo de salud de izquierda que incluya a las más destacadas medicinas alternativas o complementarias, como por ejemplo, el biomagnetismo, hipnotismo o ciertos chamanismos, es la forma de validar no sólo el nacionalismo, otros epistemes y varias ventajas para todos, sino que en muchos casos el dejar de pagar oro por espejitos, o los 250,000/Kg de muchas de las medicinas de laboratorios extranjeros, que quieren asaltar al país por la vía del denostable Cofepris, instrumento para apoderarse hasta de la herbolaria nacional y toda la etnobotánica.

Análogamente, una política agrícola nacional que desprecie los organismos genéticamente modificados que nos hacen dependientes de monsanto-bayer, que rescate las mejores variedades de maíz criollo sin los contaminantes cancerígenos del maíz importado, en milpa, es una política de izquierda que necesitamos implantar con urgencia.

Tal vez no podamos hacer carros, ferrocariles y una ciencia nacional, todo en 6 años, pero hay que acelerar el paso para dejar claros los alcances que una política académica - científica nacionalista (de izquierda, de verdadero interés público) puede generar, y también ser parte del entramado en el cual se base la consolidación permanente de esta idea de izquierda en el gobierno y el país, tirando de una vez por todas a la basura histórica toda esperanza de que regrese la ignominia de la hipocresía que hemos vivido.

Entonces, a pesar de que hay muchos queriendo confundir con que izquierda y derecha son categorías del pasado o caras del mismo político, o peor, que izquierda es la debacle nacional cuando la derecha es la que casi ha hundido el barco, porque ello aporte a sus personales conveniencias, resulta muy claro para el mexicano que ponga un poco de atención, que ver primero por el bien común y por la nación es izquierda y ver primero qué me robo, aunque sea en colusión con extranjeros (pero con la careta de izquierda) es derecha. Con morena (minúsculas todas en señal de horizontalidad) no se trata ahora de otra treta para engañar nuevamente al público, sino de una postura política claramente definida hacia el bien común (que económicamente reasigna en este sentido), misma que al final es el verdadero beneficio personal que da un auténtico sentido a la vida.