Política

INE, partidos. El costo de la desconfianza

agosto 06, 2018

La muy perfectible democracia mexicana, si acaso, tiene profusión de puntos que deben ser abordados y corregidos con urgencia. La vulnerabilidad del IFE a las trampas electorales, por ejemplo, que precisa de votaciones masivas para realmente minimizar las probabilidades de tentaciones fraudulentas y de compra de votos.

Casi todos los partidos han propuesto reducir el monto de su financiamiento, más como desplantes demagógicos, propiciatorios de la buena voluntad ciudadana, que como propuesta sincera. Sus dirigencias se resisten a reducir realmente las cantidades obscenas de dinero público que reciben.

El costo de los partidos es en realidad, y desde el punto de vista de cualquier ciudadano que lidia por salir de la jodidez crónica, despilfarro de recursos públicos que pudieron ser invertidos en gasto social o en infraestructura.

22 partidos nacionales (!) han tenido registro en las últimas dos décadas. Entre todos recibieron más de 66 mil millones de pesos, valor nominal. Más los recursos que se les ha otorgado a los organismos electorales estatales, más el financiamiento a los partidos locales.

Con la propuesta de reducir el financiamiento público a la mitad, los dirigentes de las oposiciones tendrán que asumir que sus organizaciones no pueden sustraerse al cambio del régimen político, y si eventualmente deciden votar en contra de la reducción estarán en franca oposición al mensaje de los electores el 1° de julio: reformar el poder y terminar de una buena vez el cambio político malogrado en el 2000.

Los partidos son entidades de interés público, luego, es constitucionalmente válido regular con precisión las reglas del juego para la elección de dirigentes y la selección de candidatos, así como para el acceso de sus cuadros a la justicia partidista interna. Una democracia en construcción precisa instrumentos para romper las concentraciones oligárquicas y favorecer la descentralización del poder, y el respeto a las reglas y valores de la democracia en la vida interna de los partidos.

La contundencia de la victoria de Morena y AMLO se explica porque, ante la demanda de cambio, supieron sintonizar con el ánimo mayoritario articular un discurso y una propuesta que representara la posibilidad real de reformar el poder y de impulsar la transformación de la República, independientemente de la polaridad ideológica. De ahí la amplia naturaleza ecléctica de Morena. Si las ahora oposiciones deciden oponerse a Morena, seguirán pagando a mayores costos políticos su resistencia al cambio.