Política

Reinventar la UV

agosto 03, 2018

*La lectura en la UV

El próximo 1° de septiembre, la rectora presentará el informe correspondiente al primer año del segundo periodo que ocupa el cargo y no veo que haya hecho nada digno de mención en lo que a la difusión cultural se refiere.

Durante el periodo de Arias Lovillo la UV publicó una colección de libros que tenían un tiraje de 10 mil ejemplares y se regalaban a los estudiantes de nuevo ingreso, pero Sarita no siguió publicándola y prácticamente no ha hecho nada para promover la lectura entre los estudiantes y el personal; no le interesa.

Es cierto que muchos estudiantes vendían los libros recibidos, pero hay que analizar el asunto.

La selección, que se le atribuyo a Pitol, no era muy apropiada para iniciar a los jóvenes pues sólo incluía unos cuantos relatos como El Dr. Jekyll y el Sr. Hyde, de Robert L. Stevenson, Frankenstein, de Mary Shelley y Grandes esperanzas, de Charles Dickens, junto a obras inapropiadas, como Tartufo o el impostor y El avaro, de Moliére, o El origen de las especies, de Darwin. Se trata en estos casos de obras importantes en la historia, pero que a un principiante lo pueden desanimar definitivamente; lo peor de todo es que estos textos iban precedidos por prólogos o introducciones pesadas, pretenciosas y contraproducentes, que alejaban a los lectores al darles de entrada la impresión de que los textos requerían explicaciones, es decir que no eran accesibles.

Había que hacer una selección diferente incluyendo algunas de las obras que tradujo Pitol, como La vuelta de tuerca, Washington Square y Los papeles de Aspern, de Henry James, por ejemplo.

La UV tenía un programa de Fomento a la lectura, pero éste se convirtió en una Maestría que forma parte del Centro de estudios para la Cultura.

La responsable de ese programa, Olivia Jarvio, obtuvo un Doctorado sobre fomento a la lectura, pero no mostró mucho dinamismo ni convicción y otras cualidades que se requerían para desempeñar su cargo.

En mayo 2015, el ayuntamiento de Orizaba me invitó a la Feria del Libro que organiza para que promoviera la antología de Ribeyro que acababa de publicar la Universidad, y yo le pedí que le avisara a los responsables del programa en ese lugar, pero no asistieron; ella les avisó, me dijo, pero nada más;

no mostró mucho interés y menos entusiasmo.

Posteriormente, me invitó a participar en una serie de conferencias en la USBI, y yo hablé sobre Michel Tournier, que acababa de fallecer, y mencioné mis traducciones de algunos cuentos suyos, publicadas en la Revista de la Universidad de México, Casa del Tiempo, Tierra Adentro y Plural, entre otras.

Después de la charla, comentó que los cuentos le parecían apropiados para promover la lectura entre los jóvenes, por lo cual le sugerí que mejor le escribiera al director de la Editorial expresándole su opinión, pero no lo hizo.

¿Cómo va a promover la lectura si no se atreve a decir qué libros hay que publicar en la UV?

En fin, hay que relanzar la publicación de obras apropiadas para iniciar a los jóvenes en la lectura y hacer coediciones con la SEV para que se aprovechen en los bachilleratos y se impriman con un mayor tiraje.

No me refiero a la colección mencionada; hablo de obras como la antología de Ribeyro que publicó la UV y de la que hace poco me enteré que sólo se han vendido o regalado algo más de 300 de los dos mil ejemplares de la edición; el resto siguen embodegados.

No la vi, por cierto, en el stand de la UV en Feria del Libro Infantil y Juvenil que en estos días se realiza en el Colegio Preparatorio en Xalapa, un detalle revelador, pues si ahí no mandaron ejemplares, menos a otras ferias o a librerías.