Política

Miedo como opción de dominio

julio 28, 2018

En el sistema de gobierno aún vigente, en donde la concentración del poder en el Ejecutivo es tan definitiva, los modos y estilos del gobernante impactan prácticamente en toda la vida pública. Así, la vida pública puede ser fluida y cordial, o ríspida y beligerante. En el primer caso se llega a acuerdos y el resultado suele ser una suma positiva donde todos ganan; en el segundo, el resultado siempre es de suma cero donde unos ganan lo que otros pierden. Es el caso de esta administración y el de la pasada. Hay un común denominador que define a las dos y las homologa: un voluntarismo autoritario definido por la impreparación político teórica. Hacer política no es administrar sino construir consensos sobre la base del convencimiento a los demás de que se pueden hacer las cosas de mejor modo, lo que implica el convencimiento del respeto al otro, a sus opiniones y decisiones. El avasallamiento autoritario lo que provoca es resistencia, resentimientos y defecciones. Y si la cabeza está en esta categoría, el resto del infelizaje de las autoridades subordinadas copiará el modo del jefe. No tanto por influenciable sino porque es la forma de medrar en el escalafón administrativo político.

El caso del hostigamiento a la diputada Lobato pertenece a esta descripción.

Los diferendos internos en la facción panista y en la junta de coordinación política se impregnan del mismo estilo del Ejecutivo y optan por hostigar antes que por conciliar. Por vencer antes que convencer. Eso llegó a la diputada panista a renunciar a su fracción, no tanto por dejar de identificarse con el ideario como por el no tolerar el estilo por imitación extralógica impuesto en la Jucopo.

Incapaces de procesar las diferencias y rencorosos, emprendieron una campaña de franco hostigamiento a Lobato quien terminó por cambiar de bancada.

Es la diferencia entre gobernar e imponer por miedo. Estilo que no sirve para conducir sino para doblegar. Las consecuencias de dejar de estudiar.