Política

Crisis, soluciones profundas

julio 20, 2018

El actual gobierno del estado mantiene abiertos varios diferendos con los empresarios. Todos asociados a promesas incumplidas. Por un lado, el pago de adeudos contraídos desde la administración pasada, cosa que en buena medida explica la no reconocida recesión económica; y el asunto de la inseguridad crónica que azuela con especial rigor en el sur del estado. Ayer los empresarios exigieron la intervención efectiva de las autoridades debido al severo deterioro de las condiciones de convivencia en Coatzacoalcos y sus alrededores. El asesinato como culminación de parte importante de los casos de secuestro, añade el imperativo de la urgencia terminal. Las autoridades no han podido satisfacer las promesas y los compromisos explícitos adquiridos; eso se convirtió en tóxico alimento para la frustración ciudadana generalizada que, en Coatzacoalcos, ha adquirido para algunos la dimensión del desplazamiento forzado.

No es poca cosa, se mudan los que pueden hacerlo y esos que pueden es porque tienen los recursos e instrumentos para hacerlo. Eso no atenúa la gravedad, la concentra.

Es clarísimo que el estado debe, en la urgencia, serenarse y definir el problema con precisión y entonces establecer una política de seguridad pública que contenga, disuada al crimen y ofrezca alternativas a sus reclutas potenciales. El reto es mayúsculo. Pasa entre otros ejes por el de la educación y la educación en valores, cosa que hace tiempo se diluyó como materia de los programas de estudio. Habrá algunos aspectos de la inseguridad pública que puedan ofrecer resultados más pronto que otros, pero una solución pacificadora y restauradora de tejido social es algo que habrá que construirse y en eso la participación es sustantiva.

Los meses por venir podrán ser inciertos, hay demasiadas preguntas y expectativas por cumplir, pero es bueno encajar personalmente la idea de que esto es una tarea colectiva que reclama incidir en muchos estratos de la formación y reproducción sociales. Incluyendo el ético y el educativo.

Es una tarea de largo plazo que nunca debió haberse interrumpido, como es el caso con la imposición del modelo educativo de la OCDE. Los resultados están a la vista no sólo en México sino en los propios Estados Unidos y los países europeos que siguieron el manual sin cuestionarlo.