Política

Chile derrota la impunidad; México en la esperanza

julio 08, 2018

Después de 45 años de que, con el apoyo del gobierno norteamericano se destruyera la democracia chilena que permitió que Salvador Allende llegara al gobierno de esa nación –pero que jamás alcanzó al poder de la oligarquía interna– para instaurar a la más sanguinaria dictadura de Pinochet de que se tenga memoria, hoy se ha derrotado la impunidad cuando un juez digno decreta la sentencia de 18 años a cada uno de los militares que participaron en la tortura y muerte del cantante Víctor Jara y otra persona.

Tanto esperó la justicia para que el cantante y sus familiares recibieran esa noticia que recorre el mundo y se espera que sirva de ejemplo para que no se dé la repetición de esos actos que llenan de ignominia a quienes los perpetran y a su cómplices, pues esa resolución judicial marca también al gobierno de los Estados Unidos que alimentó y alentó la división interna en ese país, para arribar a la hecatombe de 1973 en que es asesinado el presidente Allende y con él a miles de chilenos.

Pocas voces de gobernantes de aquel entonces se levantaron ante ese oprobio y se validó la sumisión al imperio, sin embargo, ante todo los riesgos, México abrió las puertas, con Echeverría de Presidente de la República, para que muchos chilenos fueran asilados ante la insania criminal de Pinochet que nadie lo paró, hasta que la oligarquía interna alcanzó todos sus objetivos de voracidad de suyo cuestionable.

Si bien las condiciones ahora son distintas, no menos cierto es el riesgo que pende ante la admisión desmedida de quienes, sin llenadera posible, no aceptan perder sus privilegios, por mínimos que sean y, entre más acumulan, más quieren, sin reparar que la miseria se ahonde en la nación y que es la causa y razón de la violencia, inseguridad, impunidad y corrupción, por lo mismo, es elogiable la actitud empresarial mexicana cuando están dispuestas a sacrificarse, para alcanzar los más altos objetivos sociales.

En México, todo parece indicar que se ha abierto una pequeña brecha para arribar a una auténtica democracia, y que se viva un régimen de derecho, pues la reciente sentencia que dictó un tribunal colegiado no es concesión graciosa, sino obligación vinculante con lo resuelto por un tribunal internacional que ha puesto al país de rodillas para que la impunidad y la corrupción formen parte del pasado, y que la justicia permee en el país.

Las condenas contra el gobierno mexicano son evidente respuesta de que interiormente no hemos hecho lo correcto y que la Suprema Corte de Justicia ha puesto oídos sordos y de vista muy corta, para asumir su responsabilidad en los distintos eventos que esperan que se haga justicia ante los cientos de desaparecidos y de los crímenes de lesa humanidad que se han cometido y donde el Estado tiene responsabilidad.

Las resistencias a cumplir y observar la Constitución política del país y los tratados internacionales son una clara muestra o de falta de profesionalismo y eficacia jurídica, o bien de negligencia extrema aunada a la corrupción de quienes imparten la justicia, pues no sería necesario en estos momentos esperar que un tribunal internacional nos condene como sucedió en el caso Algodonero, Rosendo Radilla y muchos más, que nos llenan de oprobio y que zahiere la conciencia social, como los desaparecidos Ayotzinapa, donde se alega que existe imposibilidad material y jurídica para llegar a la verdad e impartir justicia a la víctimas, es decir, la Procuraduría General de la República acepta su incapacidad para acatar ese fallo que es histórico.

Si el desdén de esa dependencia llega a ese extremo, sin duda que tendrá que pensarse en su desaparición y crear otro organismo que sea capaz de investigar a fondo todos los crimines que se han cometido en nuestro país, o de otra suerte fincarle responsabilidad penal a quienes la han dirigido, pues es elocuente su complicidad y omisión, por ello, la esperanza está en el aire y ojalá que no se llegue a 45 años para que se sepa toda la verdad, de todos los crímenes que tiene sumida a la nación en la más profunda desconfianza de todas las autoridades, sin excepción alguna, pues donde se toque, hay pus.

limacobos@hotmail.com / Twitter: @limacobos1