Política

Gobernador Yunes, sométase a la voluntad popular

julio 06, 2018

Señor Yunes, la sociedad veracruzana le ha hecho una muy seria advertencia. El circo, su circo, está por terminar. Darse por enterado, reflexionar y evolucionar sería el comportamiento de un demócrata. Conducta, claro está, que nadie en su sano juicio espera de Usted. Sin embargo, algo si le debe de quedar claro: poco importa lo que el Gobernador del Estado piense al respecto. El voto de la mayoría está por encima de cualquier apreciación personal, así signifique para Usted el fin de sus aspiraciones monárquicas.

Por año y medio ha socavado la ya de por sí frágil estabilidad institucional y democrática de Veracruz. Convertido en jefe de campaña de su hijo, ningún exceso le pareció demasiado. La ambición lo llevó al ridículo, atentando de paso contra la dignidad de todos los veracruzanos. Sus paseos por Texas, sus emisarios en Londres; su desesperación manifiesta. Un caso digno de estudio, sin lugar a dudas.

Resuelto a convertirse en el primer Gobernador en la historia de México que le hereda el poder a su hijo, optó Usted por montar un circo; una gran carpa con cargo al erario. Conocido ya por sus habilidades como traga fuego y trapecista, quiso ahora deslumbrarnos con todos sus demás talentos; alternando entre domador de leones y jefe de pista. Como titiritero de su hijo. Cuando el público mostraba hastío, sino es que abierta repulsión, recurría Usted a la consabida fiera enjaulada, prometiendo que ahora iría también tras la esposa, aunque ésta ya viviera muy cómodamente en Inglaterra. Pero el resto de la manada saqueadora ya había encontrado resguardo junto a Usted, señor Gobernador; esos eran los elefantes de su circo, y ningún telón podría esconderlos.

La avalancha ciudadana que se le vino encima este primero de Julio, Señor Yunes, es una que en buena medida provocó Usted mismo. Nunca entendió que su enemigo no era el ahora Presidente Electo, sino los millones de veracruzanos que con agravio atestiguábamos la utilización del poder público para su beneficio propio. Por eso, se lo digo honestamente, no podemos más que agradecerle. Gracias por darle rostro a ese régimen corrupto que tanto urgía derrotar. Gracias por evidenciar, cotidianamente, como es que se ve y se siente la corrupción institucionalizada, el abuso de poder y el patrimonialismo político. Gracias por concitar en torno a Usted las más variadas animadversiones, empezando por ese panismo originario al que tanto maltrató y que hora le cobran factura también.

Sabemos que, anonadado como seguramente está, no alcanza a entender las razones de su estrepitosa derrota. Particularmente difícil de digerir le ha de resultar el hecho de tener que conciliar las cantidades obscenas de recursos públicos que utilizó para comprar y coaccionar el voto con los magros resultados electorales que obtuvo a cambio.

Y es que toda su administración, desde el inicio de ella, no ha sido más que un constante ejercicio de utilización del aparato administrativo del estado para fines proselitistas. El dinero de todos apuntalando un proyecto familiar. Así es, Gobernador; el movimiento que lo acaba de derrotar a Usted en Veracruz, y a muchos como Usted a nivel nacional, es uno que gana sin dinero. Ganar sin dinero, algo que indudablemente le resulta a Usted inconcebible. Pero entienda esto por favor: la victoria de Morena este primero de julio significa un cambio de paradigma. El inicio de un auténtico cambio de régimen.

Sabemos también que le quedan todavía unos meses en el cargo, razón por la cual no queda más que aconsejarle mesura y sensatez. Entienda que desde el domingo pasado cohabita Usted con un Gobernador virtualmente electo, el veracruzano más votado en la historia del estado, que a su vez está respaldado por un movimiento de alcance nacional dispuesto a transformar la vida política, económica y social de México.

Resulta importante recordarle esto, dado el sabido desprecio que tiene Usted por la institucionalidad democrática y el manifiesto desdén que ha acreditado hacia todo tipo de convivencia civilizada entre adversarios políticos. Si lo anterior le da igual, reconozca entonces que tan sólo en unas semanas Usted y su gabinete tendrán que rendir cuentas ante un nuevo Congreso Estatal. Un Congreso donde Morena tendrá mayoría absoluta, ejerciendo representatividad política en beneficio de los millones de ciudadanos que se han pronunciado explícitamente en contra de su proyecto familiar.

Ha llegado el momento pues, señor Gobernador, de conducirse con legalidad. De someterse, si, someterse, a la voluntad de los veracruzanos. No queda más que bajar el telón, acabar con la función; cerrar el circo. Así lo demanda la democracia, así lo exige Veracruz.

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