Política

Compulsión por lo ajeno

julio 05, 2018

En estos tiempos de inflexión, de inicio de cambios importantes largamente diferidos por el tránsito de un sistema de convivencia política con debilidades a uno de complicidades, los gobiernos han exagerado al grado de la avaricia sus compulsiones patrimonialistas. Entendido esto como el uso privado de los recursos públicos y la apropiación de éstos.

Este asunto del patrimonialismo no nos es ajeno, fue la regla de los funcionarios de la Colonia y lo arrastramos hasta el día de hoy. En los regímenes posteriores a la Revolución fue la regla. De hecho ésa era una de los incentivos para hacer carreras burocrático políticas. Entre priístas casi obligado si quieren avanzar en sus carreras y los panistas modernos, salvo excepciones, lo reproducen. Es y ha sido parte de las formas de relación política. Por eso se dice que es un régimen de complicidades.

Veracruz ha aportado al país casos vergonzosamente referenciales. Miguel Alemán Valdés, por ejemplo, o el agudísimo tono de corrupción de Javier Duarte.

La apropiación patrimonialista de los recursos y bienes públicos ha sido consubstancial a la evolución política y social del Estado mexicano. Las distorsiones que ha provocado llegan a lo grotesco. La famosa Colina del Perro de José López Portillo palidece ante los dos Duarte, el propio y el de Chihuahua, y los Borge, y los Moreira.

Por eso no debe extrañar que, siendo un gobierno del sistema vigente, el gobierno veracruzano panista tenga varios casos de apropiación privada de los recursos públicos. Es el caso de la nota de ayer miércoles de La Jornada Veracruz que reporta que el DIF estatal ha gastado más en la compra de equipo de cómputo que en leche para las casas de asistencia Conecalli. La decisión administrativa de suyo parece sospechosa, gastar más dinero en equipamiento de oficina que en el propósito y objetivos de la institución misma. Pero esto se hace enojoso al saberse que el DIF estatal dedicó más dinero en equipamiento de computadoras para una empresa relacionada con la familia gobernante, que en leche para los niños hospedados en esas instalaciones. El detalle es que no sólo es la empresa de computación CI del Golfo, asociada al Yunes Márquez, sino que otro conspicuo panista cercano al gobierno obtuvo una cantidad centenares de veces millonaria en contratos por asignación directa de diversas secretarías gubernamentales del estado. El mismo principio patrimonialista opera cuando el gobierno se rehúsa a decir los nombres de los ex funcionarios del gobierno anterior que reintegraron lo mal habido o cuando el gobierno escamotea la información desagregada sobre el destino del dinero de los préstamos obtenidos con el argumento de la dramática astringencia en la que recibió el estado de gobierno anterior.

Falta por ver, en este sentido, la naturaleza de la transición y del cambio de poderes en diciembre.