Política

La faena

julio 04, 2018

La reflexión en torno a la debacle del PAN en el país y sobre todo en Veracruz, al margen del efecto AMLO, indudablemente pasa primero por la gestión como gobernador de Miguel Ángel Yunes Linares. Pero sobre todo se ancla en su campaña personal en contra de Javier Duarte y su obsesión por machacar, destruir, eliminar todo lo que oliera a PRI. De suyo, el Revolucionario Institucional tiene su propio momento para suponer que como tal y bajo los mismos esquemas de acción política y electoral, su historia es cada vez más incierta y urge de un nuevo ordenamiento... José Yunes Zorrilla cargó con Javier Duarte pero también con Enrique Peña Nieto y el rechazo de las bases tricolores a la nomenclatura neoliberal que encarnó en José Antonio Meade una historia agotada, sin soluciones y entrampada en sus propios recovecos que demandan, de entrada, una revisión profunda de un partido que con estos resultados del primero de julio está para replantearse el futuro por medio de un cambio radical, sustantivo y profundo... Quién sabe cómo le vayan a hacer los que se queden a recoger lo que queda del tricolor, pero cierto es que habrá aspectos rescatables del antiguo partido hegemónico que además tiene un piso firme de simpatizantes que se morirán en la raya, por las razones que sean, defendiendo a su institución... No obstante, el gran perdedor fue el PAN, que a su vez recibió todos los negativos y la pesada herencia del yunismo, quien le transfirió a esta importante pieza histórica de la vida electoral del estado, sus profundas fobias y sus viejas prácticas de corrupción, abuso del poder y uso del aparato para fines personales... El colmo fue el excesivo y obsesivo deseo de Yunes Linares por imponer a su vástago pasando por encima de las instituciones panistas, por su ya olvidada tradición histórica para elegir a sus candidatos y, sobre todo, arrebatándole al panismo originario cualquier oportunidad para decidir postulaciones y rumbo del país, al transformar a Acción Nacional en una sucursal de los intereses familiares... De tal manera que el PAN debe pensar ya, ya, ya en la refundación, en la verificación de su pasado reciente y en recuperarse como órgano partidista. Está claro también que el maremágnum de la corrupción yunista también arrastró a quienes el propio gobernador había empoderado en las posiciones clave para la conducción política del régimen.... Ahí está el líder estatal azul, José de Jesús Mancha, quien habría recibido contratos a mansalva, estrenándose como constructor y empresario de medios con la complacencia del diputado Sergio Hernández, quien desde la JUCOPO de la Legislatura abrió las llaves para un saqueo proporcionalmente similar al del duartismo, sólo que les faltó más tiempo para alcanzar los estándares que hicieron famoso al hoy preso en el Cereso norte... El hijo del gobernador como candidato perdedor quedó ya en evidencia como también partícipe del uso patrimonialista del poder, ejemplarmente realizado en Boca del Río, donde hicieron lo que quisieron con el dinero del erario. La derrota con todo y la escandalosa y potencialmente auditable utilización del dinero para entronizar a la familia en el poder lo nulifica como eje para la reconstrucción del partido; la carga negativa de todo lo que representó la imposición familiar para el panismo tradicional es demasiada y ya sin poder, pero con muchísimo dinero tomado del erario público, con toda certeza perseguirán el mismo propósito truncado el domingo pasado; con ellos se va ese grupo de neopanistas que alegremente pensaron subirse a la instauración de la monarquía como miembros de la corte con arcas abiertas y patente de corzo... De tal modo que a partir del cambio en el Poder Legislativo federal y la llegada de Julen Rementería al Senado, queda entonces el político jarocho como el referente más viable y consistente para conducir la instauración de un panismo refractario a todo lo que huela a yunismo porque a partir de ahora, tras el rechazo en las urnas de cientos de miles de electores y de aquellos ex priístas, ex alcaldes y otros personajes y actores políticos que o bien fueron tentados por las promesas de dinero y poder, o tuvieron que ceder bajo las presiones y amenazas con ir a la cárcel, representará lo que en su momento fue el duartismo para el PRI... ¿A cuántos neoalcaldes panistas que creyeron en la viabilidad del proyecto monárquico les esperan duros tiempos con las revisiones que el Orfis y la Legislatura harán a las obras infladas –para financiar la campaña del junior– a las que fueron obligados a firmar a costos hasta 10 veces superiores a los valores reales de las obras?