Política

Grandeza y decadencia del IVEC o cómo destruir la cultura veracruzana en dos años

junio 29, 2018

La cultura se entiende, en primera instancia, como una actividad eminentemente humana que tiene el propósito del mejoramiento social. En este sentido, se comprende que la función de la cultura consiste en cimentar, a través de ella, una identidad y una forma explícita e implícita de pertenencia comunitaria. También se define a la cultura como un recurso técnico que nos permite adaptarnos al medio ambiente, aunque, para muchos, la cultura es un valor que nos ubica socialmente como seres privilegiados. Sin embargo, para nosotros la cultura, necesariamente debe tener una carga positiva para convertirse en una cultura dialogante; es decir, una cultura dinámica que considere a los otros como verdaderos seres pensantes y sensibles capaces de transformar su realidad y la realidad de su entorno. En tal sentido no existe la cultura como forma superior del ser social, aunque debemos reconocer que existe una cultura hegemónica y una cultura periférica o marginada, por lo que la cultura hegemónica resulta ser, contrario a la cultura dialogante, una forma monologante, una cultura impositiva, autoritaria y monotemática.

Al decir de Noam Chomski, en las Diez estrategias de la manipulación mediática, los gobiernos crean problemas para después ofrecer soluciones. Este método también es llamado «problema-reacción-solución». Se crea un problema, una «situación» prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el demandante de las medidas que se desean imponer. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica o política para manejar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

Exactamente así, como lo describe el autor de Cómo funciona el mundo y Miedo a la democracia, es como actúa Miguel Ángel Yunes Linares. Ataca al populismo y es populista, habla de democracia y es impositivo, no dialoga, más bien monologa. Y para quienes estamos involucrados en los procesos de la creación y educación artística, vemos con tristeza que ese discurso monolítico, con el rostro surcado por la furia desesperada, ha conseguido destruir en año y medio a muchas instituciones educativas y de la educación artística sin proporcionar a la comunidad veracruzana una sola explicación. Su silencio nos revela que no le interesa el diálogo, así como no le interesa la democracia, porque diálogo y democracia van de la mano, como hermanas gemelas que buscan la apertura a nuevas formas de vida estable. Porque su silencio es un acto de soberbia, y la soberbia es un veneno que mata a quien la produce, ya que lo condena a la soledad y la soledad te lleva a la amargura.

Entre los múltiples actos de soberbia que hemos observado en Miguel Ángel Yunes Linares, destaca el que se cometió en contra de la 28ª Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil Xalapa 2017, en el Colegio Preparatorio de Xalapa. Antes de que iniciara dicho evento las autoridades del IVEC dieron a conocer el programa de actividades. Y con sorpresa nos enteramos que se le daba un golpe artero a la cultura y a la educación artística de los veracruzanos desmantelando los talleres y las actividades recreativas de dicho evento. De diversas maneras se le solicitó a Miguel Ángel Yunes Linares y al propio director general del IVEC, Enrique Márquez Almazán, dicho sea de paso, sobrino del gobernador, que no mutilara esta fiesta de la cultura veracruzana y la cultura universal. Ni uno ni otro se dio por enterado. Actuaron como si no existiera una comunidad de artistas que con su esfuerzo y su talento han mantenido la riqueza de nuestra cultura. Una cultura que propone el diálogo con intensidad y pasión por la existencia humana. Hasta el momento, el gobierno del estado, carece de un programa de fomento a la lectura. Me pregunto: ¿será miedo a la imaginación y a la memoria lo que les impulsa a coartar la experiencia lúdica de la lectura?

Esto no fue suficiente. Poco a poco fuimos descubriendo muchas actividades destructivas en contra de las instituciones culturales que de por sí ya estaban dañadas por la voracidad de gobiernos anteriores. Porque desde hace mucho tiempo, estos gobiernos populistas, no han cumplido con lo esencial que está establecido en su fundamento legal del IVEC. Un ejemplo es el artículo 2º que dice: «El Instituto (Veracruzano de la Cultura) tendrá como objeto auspiciar, promover y difundir la actividad cultural por medio de la afirmación y consolidación de los valores locales, regionales y nacionales, y de fomento e impulso a las artes; a la preservación del patrimonio arqueológico e histórico, así como de la protección y estímulo a las expresiones de la cultura popular, a fin de propiciar y alentar la participación en este renglón de los habitantes del Estado y coadyuvar en el cumplimiento de los fines que en materia cultural establece la legislación del Estado.» Y mucho menos se cumple con el artículo 3º que dice: «Para el cumplimiento de su objeto, el Instituto tendrá las siguientes atribuciones: Investigar, rescatar y fomentar los elementos auténticos de la cultura popular, preservando y aprovechando de manera primordial nuestras tradiciones y las artesanías religiosas y estatales.»

Para cumplir con estos objetivos se crearon las Casas de Cultura, el Consejo Veracruzano de las Artes Populares y la Academia de las Lenguas Indígenas. En estos momentos ninguna de las 126 casas de cultura en Veracruz cumple cabalmente con sus proyectos educativos y de difusión artística porque están abandonadas. El Consejo Veracruzano de las Artes Populares, además de reducirlo a una simple tienda de artesanías, fue cerrado desde el 19 de septiembre con el pretexto de algunas fisuras en las paredes del edificio provocadas por el sismo. Sabemos que este consejo, desde su fundación, tiene por objetivo dar impulso a la investigación, preservación, capacitación, producción y comercialización de las artes populares veracruzanas, elaboradas esencialmente en las comunidades indígenas y mestizas del Estado de Veracruz. Así como preservar y difundir las manifestaciones de la cultura popular, teatro, danza, comida, usos y costumbres. El menosprecio a la cultura indígena y mestiza de Miguel Ángel Yunes Linares es evidente, cerró sin proporcionar un informe a los veracruzanos, pero aún peor, cercenó una fuente de ingresos para los trabajadores del Consejo y para las comunidades que tenían en este establecimiento una fuente de ingresos básico.

La lista de agravios a la cultura veracruzana es extensa. En ella se incluye a la Academia Veracruzana de las Lenguas Indígenas. He aquí la información que circuló en algunos medios el año pasado: «Aunque el presupuesto de la Academia Veracruzana de las Lenguas Indígenas de Veracruz (AVELI) se redujo de siete millones 300 mil pesos a cinco millones 600 mil pesos, el director, Crescencio Hernández Osorio descartó la posibilidad de que pudieran desaparecer este Organismo Público Descentralizado (OPD). El presupuesto para el año 2017 fue de siete millones 300 mil, pero al reducirlo en un 10 por ciento quedó en seis millones 570 mil y con una nueva disminución se quedaron con cinco millones 600 mil pesos explicó.» Las consecuencias de esta reducción al presupuesto fue el despido de trabajadores y el recorte de las acciones comunitarias que consiste en el rescate, la preservación y la difusión de las lenguas indígenas en peligro de extinción en el solar veracruzano. Gracias por tu apoyo Miguel Ángel Yunes Linares, murmuraron en las montañas, miles de indígenas que defienden con ahínco su legado cultural. Y no desapareció la Academia de las Lenguas Indígenas, pero agoniza, está a punto de su extinción.

En las mismas condiciones se encuentra la Editora de Gobierno, institución que fue fundada en 1888 con el propósito de fomentar la lectura y que tuvo, en 1926, su momento más luminoso con el Movimiento Estridentista. Los miembros de esta vanguardia editaban la revista Horizonte con un tiraje de 40 mil ejemplares que se distribuían en toda América Latina y en Europa, ahora los autores veracruzanos le tienen que pagar al gobierno para que sus obras literarias o de investigación sean publicadas bajo este sello editorial con el pretexto de que no hay recursos. Nos parece que esta administración gubernamental repudia la lectura y toda expresión artística que tenga como propósito la construcción de una sociedad equitativa.

Y como si fuera poco, hace un mes, apareció en el Diario de Xalapa una nota firmada por Fabiola González con el título Recursos para cultura casi desaparecieron; Federación sólo dejó $5 millones. Muchos veracruzanos, dada la suspicacia natural que poseen, se preguntaron: ¿quién hizo el recorte?: la federación o en Palacio de Gobierno para la campaña del vástago que no levanta en las encuestas.

La nota de Fabiola González es amplia y precisa, aunque en su primer párrafo contiene lo esencial del daño que provoca esta reducción al presupuesto a las actividades culturales: «La disminución de la inversión federal para el sector cultural ha impactado en la creación e implementación de programas en la entidad, los cuales para este año se reducen a tres de los 22 proyectos desarrollados en el ejercicio fiscal 2017.

Con una reducción de 92.2% del presupuesto federal recibido en 2017, que alcanzó un total de 63 millones 23 mil 425 pesos, la entidad veracruzana sólo cuenta con 5 millones 120 mil pesos de recursos destinados a tres proyectos culturales: el Programa de Apoyo a Orquestas Infantiles Veracruz, el Encuentro Estatal de las Artes 2018 y el Festival Internacional del Centro Histórico de Veracruz.»

Esta noticia impactó en los diferentes sectores de la sociedad veracruzana, pero, en definitiva, donde tuvo su mayor estremecimiento fue entre los artistas, escritores e intelectuales. Esta comunidad de creadores se pregunta: ¿por qué Miguel Ángel Yunes Linares no salió a defender con la agresividad que acostumbra el presupuesto federal para la cultura y las artes, para las becas a creadores, para el fomento a la lectura, para la generación de bibliotecas, para la investigación científica, para el rescate, preservación y difusión de las lenguas y la cultura indígena?

Muchas fueron las respuestas que, artistas y escritores imaginaron, sin embargo, la mayoría considera que lo conveniente es que el gobernador de Veracruz salga de su ostracismo medieval y proporcione a los veracruzanos una explicación razonable y coherente, sin violencia como acostumbra. Que nos explique cara a cara en qué consiste su proyecto cultural para la sociedad veracruzana: cultura de la violencia o la cultura de la armonía. Cultura dialogante o cultura monologante.