Política

Para las mujeres formalidades y verborrea

junio 27, 2018

Durante las cuatro últimas décadas los gobernados han tenido que encajar –y al final del día costear– las consecuencias de la corrupción pantagruélica del sistema, sin importar el color de los partidos que los acuerpan.

Las primeras lluvias serias del año estuvieron a punto de ser fatales; esta vez en Jilotepec, días antes el torrente que atravesó rampante el centro de Banderilla arrastró a una mujer que creyeron había muerto, pero que providencialmente salvó la vida. Antenoche caudalosos escurrimientos provocados por los cortes que hiciera la española Isolux para construir el tramo de Banderilla a Corral Falso estuvieron a punto de costar la vida a varias familias de Jilotepec. El resultado de las inconfesables componendas entre constructoras españolas y autoridades venales.

Algo similar a lo que sucede con las múltiples explotaciones mineras a cielo abierto que asuelan el país pero que en Veracruz una sociedad vigilante ha logrado detener. Hasta ahora. O lo que sucede con los ríos y la multiplicación de represas construidas por paradigmas de la corrupción como la también española OHL.

Entre la saturación de información irrelevante y la fascinación por los escándalos, los ciudadanos perdemos con frecuencia el panorama general y la aprehensión del común denominador de todos los casos.

Quienes han gobernado durante las ultimas décadas se han ocupado de prosperar con cargo al dinero público. Difícilmente se ocupan con seriedad y sentido de responsabilidad de procurar el bien público, a menos que éste esté asociado a una margen aunque sea modesto de ganancias.

Los muchos feminicidios habidos en el estado son ejemplo de eso. Durante varios años los gobierno regateaban declarar el alerta de género, habrá que suponer que por su preocupación por la imagen. Cuando por fin fueron declaradas algunas alertas de género para algunos municipios, hasta ahí llegó. El alerta de género ha servido de nada o punto menos. Ha sido un mero trámite burocrático graciosamente otorgado a regañadientes, nada más. Así lo han señalado desde la academia.

El asunto no es en absoluto menor. Revela la inmensa distancia emocional de los actuales gobernantes y burócratas con los problemas de los gobernados. Se ha declarado la alerta en varios municipios del estado sin que haya ni pálido asomo de mejoría. Dicho de otro modo, la alerta de género, que supone el compromiso bajo presión de las autoridades, ha sido –en el mejor de los casos– un mero paliativo propagandístico. Algo que debiera revertise en contra de quienes han sido laxos en el manejo y resolución de los asuntos y problemas públicos.