Política

En audiencia, Luis Ángel Bravo se dice víctima de escarnio; niega imputaciones

junio 19, 2018

En Casa Veracruz, el ex gobernador Javier Duarte y el ex fiscal Luis Ángel Bravo Contreras ordenaron la desaparición de 13 cuerpos y cerca de 200 restos óseos para evitar que "madrearan" mediáticamente al ex mandatario.

Así lo relató el ex secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, de acuerdo con la carpeta de investigación que la Fiscalía General del Estado este lunes hizo del conocimiento a Luis Ángel Bravo Contreras en su audiencia de imputación.

Por ello, el ex fiscal no ocultó su enojo y sorpresa cuando escuchó que su ex compañero de gabinete lo señaló a él y al ex gobernador como los responsables de ocultar 13 de los 19 cuerpos encontrados en enero de 2016.

No sólo el ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública lo acusó de ser el autor intelectual de ocultar los cuerpos encontrados. También una media docena de sus más cercanos ex colaboradores en la fiscalía también lo señalaron como el responsable de esas acciones.

Bravo Contreras fue imputado por el delito de desaparición forzada de personas en agravio de David Lara Cruz, policía estatal que fue levantado y asesinado por miembros de la Fuerza Civil, cuyo cuerpo ordenó el ex fiscal fuera desaparecido.

Este lunes, se celebró la audiencia en contra de Luis Ángel Bravo Contreras, quien como cualquier reo, fue trasladado del penal de Pacho Viejo a los juzgados anexos. Debido a que llegó en la madrugada de este lunes a los juzgados, se determinó que la diligencia fuera a las 11 horas, por lo que permaneció en resguardo en el reclusorio.

En su declaración, Bravo Contreras aseguró ser inocente "de la injusta imputación que me hace la fiscalía"; además, denunció que varios de sus ex colaboradores fueron presionados por la dependencia para declarar en su contra, incluyendo al ex secretario de SP, Arturo Bermúdez Zurita, a cambio de obtener beneficios en sus casos.

"Niego categóricamente haber participado en los hechos que se me imputan, pues toda la investigación se ciñe en ex colaboradores que hicieron declaraciones sospechosas bajo presión", añadió.

En las más de 10 horas que duró la audiencia, Bravo Contreras y su defensa tuvieron varios fracasos; el primero fue pedir que la audiencia fuera de carácter privado, pero la juez Alma Aleida Sosa Jiménez no lo concedió.

El ex fiscal argumentó que ha sido víctima de escarnio y que ante la sociedad, los medios de comunicación ya lo han presentado como culpable de un delito que apenas se investiga.

Hace un par de años, Luis Ángel Bravo presumía el poder, la vanidad y la soberbia, no sólo en la función pública, sino en su vida personal, lo que se hizo patente luego de que tras ser ingresado a los juzgados exigió que se le permitiera maquillarse, usar un traje a la medida, así como ponerse cremas faciales y loción.

A su ingreso a la sala de juicios orales se le notó soberbia en su rostro, que de inmediato se le borró cuando miró de frente a las madres de personas desaparecidos que ya esperaban sentadas y con fotografías de sus hijos.

Luego de eso, Luis Ángel Bravo ya nunca volteó hacia atrás. Por el contrario, mantuvo su mirada fija en sus abogados, la juez y en sus botellas de agua Perrier que bebió a lo largo de la audiencia.

Por su parte, la Fiscalía General del Estado presentó 53 pruebas en contra del ex fiscal a fin de acreditar su responsabilidad en el delito de desaparición forzada.

Se dio a conocer que hay videos y fotos de peritos y policías ministeriales que se tomaron en la barranca La Aurora, donde fueron encontrados los cuerpos y osamentas, pero que nunca las hicieron públicas por instrucciones y amenazas del ex fiscal.