Política

Irresponsables e inmorales

junio 08, 2018

La frivolidad con que ha manejado la Fiscalía General del Estado el imberbe Jorge Winckler, cuyo más destacado mérito profesional ha sido ser el abogado de la familia del gobernador, ha coadyuvado y en mucho al desprestigio institucional acumulado en el gobierno de la alternancia.

Si bien, en distintas medidas todas las instancias públicas tienen relevancia social y política cuando una dependencia con la elevada interacción con la ciudadanía que tiene la FGE; resultan sumamente preocupantes las banalidades y la incompetencia; el cinismo y desparpajo con que se tratan asuntos torales ofende a quienes han sido agraviados por el hampa , en una entidad en la que el principal pasivo gubernamental es la incertidumbre de la población por la rampante inseguridad que ha modificado ya las reglas de convivencia de los veracruzanos.

Veracruz requiere instituciones sólidas, congruentes y con capacidad de respuesta a la demanda ciudadana de un buen gobierno; no se requiere una visión autocrática y sentido patrimonialista del erario, con la mano dura que espanta a ex funcionarios corruptos pero que con la otra negocia bajo el agua devolución de recursos, o aprieta hasta lograr que en un grupo tan cerrado por sus complicidades como fue el duartismo, comiencen a delatarse unos a otros.

Es notorio que en la entidad el entramado institucional gubernamental terminó por desaparecer para mutar en un sistema autoreferencial y de voz única, la del gobernador, bajo la lógica de que las finanzas estatales y la crisis generalizada así lo exigían. Sin embargo, la realidad es otra. En el estado se vive un trance institucional que se refleja a cabalidad en la jocosa, por decirle de algún modo, manera con que altos funcionarios de la Fiscalía observan el fenómeno de las desapariciones y la lucha de los Colectivos en busca de sus familiares.

Con el desparpajo que justifica la ingenuidad, la inexperiencia o la insensibilidad en todo caso, el fiscal especializado para personas desaparecidas, Eduardo Coronel, compartió ayer en una cuenta de Twitter con sus seguidores que su equipo de futbol nombrado "Desaparecidos", recibiría refuerzos de lujo, entre otros, el propio fiscal Winckler.

Para Coronel resulta chistoso llamarle "Desaparecidos" a su equipo de futbol, pero no se cree que sea así también para las personas que han perdido a familiares o conocidos y que sólo reciben, incluyendo al gobernador, oídos sordos, negativas y en este caso, burlas que nada se diferencian de aquella imagen de Javier Duarte y su esposa Karime, riéndose en la cara de una madre, Araceli Saucedo, cuando ésta le demandó justicia y resultados en la búsqueda de su hijo.

A esta actitud, el Colectivo Solecito la catalogó en dos palabras: irresponsables, inmorales.