Política

Yunes Linares, ante la abundancia del poder

junio 07, 2018

Ni duda cabe que la condición humana es especial, y la soberbia que la engloba no tiene desperdicio cuando no hay un hasta aquí, sino cuando el final se acerca para detener la ambición desmedida; así se pudo observar en el gobierno de Javier Duarte y su esposa, y su paralelismo con el régimen dos añero de Miguel Ángel Yunes Linares que, no conforme con aceptar con humildad ese ejercicio, ahora se aferra a heredar el cargo.

Algunos supusieron que la llegada al gobierno de Yunes Linares se daría sí con sobresaltos por la corrupción empoderada, pero no al extremo de actuar con esa prepotencia digna de la peor dictadura, por que aplicar la ley para hacer justicia, no puede saciarse en la venganza, o bien violentar el derecho para simular que se hizo mucho, cuando en la práctica nada quedó.

La más reciente resolución de un tribunal colegiado en el caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa evidencia la incapacidad o negligencia con que se manejan las cuestiones jurídicas en el país que, se puede decir, son de bote pronto y no de resultados, porque no se observa la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia de quienes, en su condición de procuradores, no hicieron su tarea, como en los casos de Murillo Karam, Arely Gómez o Cervantes, a quienes en consecuencia se les debe fincar responsabilidad.

Si Ayotzinapa quedó todo en el limbo, en Veracruz, con el saqueo de Javier Duarte y su equipo no podrá ser de otra manera, y lo más grave es que el colmo sería que se tenga luego que regresar lo que fue resultado de un criterio de oportunidad porque no se cuidó, por ejemplo, que con base en lo contenido en la ley federal de presupuesto y responsabilidad hacendaria lo desviado tenía, necesariamente, que regresar a la Secretaría de Hacienda, en sustento a lo contenido en los artículos 1, fracción III y su correspondiente 10, fracción V, y no en la forma anormal como lo hizo el ex procurador Cervantes, y aceptado mediáticamente con el gobernador.

Por lo pronto, los detenidos por la desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa podrían salir en libertad en virtud de que las confesiones son producto de tortura, y bien que se reponga el procedimiento antes que caiga en manos de la Comisión de Derechos Humanos y luego de la Corte Interamericana para sentenciar al Estado mexicano y ordenar una indemnización por el daño causado y castigo para los responsables.

No se trata de que se niegue justicia a las víctimas como algunos manifiestan, sino todo lo contrario, llegar al conocimiento de la verdad –no histórica, que un ex procurador cansado quería–, pues a nadie conviene seguir viviendo en la opacidad, la mentira y la simulación, con el único propósito de exacerbar aún más los ánimos de la sociedad que cada día es más incrédula y desconfiada.

Y una verdad incontrovertible es que en Veracruz se vive en la opacidad más ostensible por parte del gobernador Yunes Linares, porque al manejar los asuntos jurisdiccionales de manera discrecional y con el protagonismo mediático de suyo abominable, sólo lleva a presumir que el poder de gobernante lo podrá trasladar a su hijo en las elecciones del 1º de julio, sin olvidar que lo que mal comienza, su fin no podrá ser de otra manera, pues en el supuesto sin conceder que así sucediera, las cuentas que tendrá que rendir lo llevarán a que se le mida de la misma forma en que lo ha venido haciendo, esto, que sólo perdure el escándalo.

Si la esposa del ex gobernador expresaba merecer la abundancia en joyas y demás riquezas, el gobernador Yunes Linares se comporta de igual manera, haciendo presiones indebidas para que su pequeño alcance el gobierno y así la abundancia del "pinche" poder se prolongue por dos sexenios más, o tres, porque quien hoy es presidente de la ciudad de Veracruz querrá continuar el mismo camino, y así hasta el último de sus hijos, es decir, una monarquía hereditaria.

No se olvida que el ascenso de su hijo Miguel Ángel a la presidencia de Boca del Río fue propiciada por el gobernador Fidel Herrera Beltrán al retrasar –plan con maña– el destape del candidato que postularía el PRI, y con ello dar margen para que se posesionara el hijo del hoy gobernador y así ascender ese primer peldaño; lo demás fue por añadidura, fue más de lo mismo.

limacobos@hotmail.com / Twitter:@limacobos1