Política

Agresión

junio 06, 2018

El tamaño de la agresión planeada por mineras canadienses en el estado es oceánico. Se han dado 45 concesiones en 100 mil hectáreas. Hace mucho años que se denuncian arbitrariedades y comportamiento que, además, les está estrictamente prohibido en su país de origen.

Las empresas mineras que se asientan con México hasta con dos nombres tienen impuestos ridícula y ofensivamente bajos, contaminan y envenenan las tierras donde medran, pagan salarios miserables, se burlan de las leyes laborales y a base de corrupción despojan a campesinos y a pueblos indígenas.

En 2013 un estudio de gobierno las caracterizó como las empresas más corruptas cuando intervienen en el sector minero del país. No hay una sola experiencia en Latinoamérica, África o Asia, regiones huéspedes de minería canadiense a cielo abierto, que reporten algún resultado positivo en su relación con las poblaciones locales. Toda la minería metálica a cielo abierto es altamente contaminante por la extensión de su impacto y por los ácidos empleados para decantar los metales.

La concesión por parte de la Secretaría de Economía, de 45 concesiones mineras en diversas partes del estado es de atención urgente. Ese es el tamaño de la agresión corrupta que sacrifica el futuro del estado.

Estas empresas canadienses no pagan impuestos, prácticamente no tienen restricciones ambientales y despojan a comunidades indígenas y campesinas por medio de engaños y promesas de bienestar y la corrupción de sus líderes y autoridades. La sociedad ha hecho hasta ahora una espléndida tarea en atajar las pretensiones de Odebrecht para construir una presa en la cuenca del río Los Pescados.

La tarea por venir es más grande.