Política

¡Mátalos en caliente! Fuerza letal de Yunes Linares

junio 05, 2018

Autorizar el uso letal de la fuerza pública para terminar con los problemas sociales que existen en el país, es revivir aquel telegrama con la lapidaria frase porfirista, dirigida al gobernador veracruzano Mier y Terán de: ¡mátalos en caliente!, cuando surgió, precisamente en Orizaba la huelga de los obreros y el presagio de una rebelión; la historia, necia y terca, como es, renace con mayores bríos en voz de quien, a escasos seis mes de terminar su gobierno, Miguel Ángel Yunes Linares, tal Júpiter tonante, se vuelve a oír con un paralelismo ominoso.

Porfirio Díaz era militar y venía de las batallas del 5 de mayo en Puebla y de la del 2 de abril, en que las armas nacionales se "habían cubierto de gloria" al derrotar al ejército francés; en tanto, del gobernador dos añero su origen o pedigrí viene de las defecciones de su vida política, pues dos veces fue diputado por el Partido Revolucionario Institucional y el mismo tiempo como su presidente en el Estado, con el obscuro gobierno de Patricio Chirinos; luego, amanuense en el ISSSTE de Felipe Calderón y de la hoy perseguida política Elba Esther Gordillo, y ahora líder único del Partido Acción Nacional en Veracruz para imponer a su hijo como candidato a sustituirlo por el frente que encabeza Ricardo Anaya, señalado éste de lavado de dinero y con ingresos mensuales de 400 mil pesos.

No es privilegio sólo de Veracruz que el gobernador Yunes quiera convertir al estado en una monarquía hereditaria, o Héctor Yunes con su hija, pues este vicio ya se ha extendido a Beltrones, con su hija en Sonora, Gamboa Patrón, en Quintana Roo, en Morelos con Graco Ramírez, Moreno Valle con su esposa en Puebla y otras retahíla de pillos de la política, con lo que se demuestra, como afirma López Obrador, "tienen llenadera".

La crisis que vive el país y que repercute lógicamente en Veracruz, es responsabilidad incuestionable del PRI y el PAN –donde Yunes Linares es corresponsable– con los presidentes Fox, Calderón y Peña Nieto, pero escuchar la voz del gobernador en un lenguaje que lastima o zahiere la inteligencia, habla de un desprecio por la condición humana cuando está obligado a brindar seguridad a todos, delincuentes y víctimas, y para que las policías estatales y fuerza civil, apliquen la máxima energía haciendo uso de sus armas de fuego, no habla bien de quien tiene que observar, sobre todos, la legalidad, el debido proceso y la presunción de inocencia, de otra suerte, dar rienda suelta a la violencia de manera criminal por el Estado, sólo lleva a la barbarie e incurrir en crímenes de lesa humanidad.

El telegrama porfirista no piensa en los derechos humanos y menos había tratados internacionales aprobados por el gobierno de la República, por lo mismo existen los artículos constitucionales que los garantizas, de ahí, que ese alarde del gobernante lleva al ridículo y más aún cuando, sin elementos sólidos de juicio ofrezca recompensas para la delación y poder llevar a la justicia a los responsables o a quienes se cree responsables de actos criminales, sin que se haya determinado jurídicamente, es decir, se mueve en tierras que no podrán consolidarse, pues ahora, hay que reiterarlo, es un derecho humano fundamental la presunción de inocencia.

Recomendar el uso de la fuerza letal como lo hace el gobernador de Veracruz contra los delincuentes, es abrir el camino a la barbarie y que esto se revierta, pues no hay que olvidar que el delincuente, con todas y sus perversiones, tiene derechos humanos que no son moneda de cambio y más en el caso que Yunes ofreció –lo dijo– con inteligencia terminar con la criminalidad, pues se manifestó seguro de su experiencia en esos menesteres y, en los días que lleva de gobierno, de acuerdo con las estadísticas, la criminalidad va en ascenso.

Si los gobernadores de Guanajuato, Puebla y Veracruz –panistas todos– no han podido controlar el robo de combustible, menos podrán hacerlo con las vías férreas o terrestres, y las recompensas que se ofrezcan para detener a la delincuencia criminal, solo confirma que se está viviendo un estado fallido, aunado a que la complicidad que nace de la corrupción y complicidad, como hidra de tantas cabezas, se da entre los funcionarios de los propios gobiernos e incluso de los propios concesionarios de esos servicios.