Política

Desesperadas

junio 05, 2018

El sistema, establishment, o pacto de impunidad vigente parece tomar, a menos de un mes de la jornada electoral, algunas iniciativas de posicionamiento en el tablero que no quedan del todo claras en cuanto a sus eventuales consecuencias y alcances. A la titular de la Dirección General de Auditoría Forense se la ha removido del cargo sin mayor explicación.

El asunto es crítico porque fue precisamente esta persona, Muna Dora Buchaim que dirigió las investigaciones que evidenciaron el uso de 128 empresas fantasma para desviar cantidades multimillonarias de recursos públicos. Investigaciones que han llevado, por ejemplo, a que el ex gobernador Javier Duarte esté en prisión. La funcionaria encabezó la auditoria que documentó que el gobierno federal había hecho uso de 11 dependencias públicas para desviar, una y otra vez, miles de millones de pesos. Se la despide con el argumento de haber utilizado recursos del área a su cargo para beneficio personal. Esto es, el uso de recursos humanos "para beneficio personal". La solidez del argumento oficial es deleznable toda vez que la funcionaria hizo hecho uso de recursos humanos de la ASF para preparar a más auditores que combatan la corrupción. Tanto la acción como el argumento al que apelan en el gobierno federal son cuestionables por los cuatro costados.

Frente a la enorme marejada de corrupción exhibida en todos los niveles de gobierno durante este sexenio, la acusación es ridícula. Especialmente cuando derivado de las investigaciones de Dora Buchan hay actualmente 19 denuncias penales en proceso.

Se le ha pedido el puesto sin mayor justificación a la persona que hizo el trabajo de investigación contable que permitió a un medio periodístico como Animal Político realizar la investigación de la "Estafa Maestra".

El despido de la ex funcionaria muy probablemente esté vinculado a alguna de las 19 denuncias penales mencionadas.

No sería difícil que, entre las razones del despido subyaciera información sobre el vínculo de Meade con Etileno XXI, cuando como secretario de Hacienda el actual candidato del PRI a la Presidencia desoyó diversas voces del Consejo de Administración de Pemex, que él presidía, con dudas muy serias y críticas sobre la conveniencia de firmar dicho contrato con Odebrecht. Dicho de otro modo, Meade desoyó las voces críticas y apoyó vincular a la perdida a Pemex con la empresa brasileña.

Debe recordarse que hace un año y medio, en diciembre de 2016, el gigante brasileño reconocía haber pagado sobornos por 10.5 millones de dólares en México entre 2010 y 2014. Año y medio después, los mexicanos no saben a ciencia cierta quién cobró esos sobornos ni a cambio de qué.