Política

Saldos del debate para la política exterior mexicana

mayo 25, 2018

Como internacionalista, recibí con gusto la noticia de que el tema del segundo debate presidencial sería "México y el mundo". Más allá del resultado real –una discusión pobrísima moderada de mala manera– me parece que la elección del tema es un gesto importante sobre la manera de pensar las prioridades del próximo presidente, aún a sabiendas de que el tema internacional no suele tener mucho peso en términos electorales, ni siquiera en las campañas de Estados Unidos, país que por su condición de potencia hegemónica tiene una considerable infraestructura burocrática dedicada exclusivamente a los asuntos exteriores.

Haber optado por hacer un debate dedicado a "México en el mundo", supongo que tuvo mucho que ver con el estado actual de la relación con Estados Unidos: una Casa Blanca retóricamente agresiva con México, una turbulenta renegociación del TLCAN, políticas que criminalizan a muchos de los mexicanos que radican en territorio estadounidense, etc. Todo esto es razón suficiente para habernos dado cuenta de que mucho de lo que ocurre en México, así como de los alcances y límites de los proyectos de país que esboza cada uno de los candidatos, tiene que ver con lo global. A pesar de ello, lo que vimos fue una retahíla de lugares comunes sobre la "exigencia de respeto a Estados Unidos" y la "protección de los migrantes mexicanos en ese país", como si hubiera algún mexicano que se opusiera a ello. Y si uno revisa las plataformas de los candidatos al respecto (como bien lo hizo Juan Ernesto Trejo aquí: https://goo.gl/4ziZKh), el panorama no es muy distinto.

Es cierto que hoy en día las campañas –y por ende también los debates– tratan al candidato como un producto y al votante como un consumidor, y el objetivo es poder presentar al primero en un empaque llamativo que le garantice la preferencia del segundo. Aunque encuentro execrable esta visión, la entiendo, y por tanto no espero ingenuamente una campaña de propuestas elaboradas, política y financieramente viables. Precisamente por esto es que llama la atención el aparente consenso cuando de política exterior se trata: todos proponen las mismas vaguedades, aclarando tan sólo que "ellos sí lo harán bien mientras que sus contrincantes lo harían mal". Creo que esto responde, precisamente, al profundo desinterés de los aspirantes en la materia.

Meade puede presumir sus credenciales de ex canciller, pero habría que recordar que durante su gestión, coincidente con los meses en que la candidatura presidencial de Donald Trump comenzó a alzar el vuelo, la Embajada de México en Estados Unidos permaneció vacante durante seis meses. Pocas cosas son más ilustrativas del desinterés en las relaciones internacionales que una irresponsabilidad de esta naturaleza. Cabría darle el beneficio de la duda a Anaya, por su prácticamente nula experiencia política en asuntos ejecutivos, aunque lo cierto es que no me hago muchas ilusiones –aún teniendo en cuenta que uno de sus más cercanos asesores es el ex canciller Jorge Castañeda–. En cuanto a López Obrador, su desinterés es claro cuando afirma que "la mejor política exterior es la política interna", y se escuda en una interpretación errónea de los principios de la política exterior mexicana para sustentar el desafortunado dictum.

Cada vez más, la política internacional de un país tiene consecuencias directas en la vida de millones de ciudadanos, situación que sólo se acentúa en un caso como el de México, que tiene algo así como un 10% de su población viviendo en Estados Unidos, personas que al mismo tiempo son una de las principales fuentes de divisas para el país. Empleos, educación, financiamiento al desarrollo, mercados para los productos mexicanos, turismo, justicia y seguridad… Estos y muchos más temas de interés e impacto inmediatos para la ciudadanía están atravesados por tendencias y procesos de naturaleza transnacional. Si seguimos pensando en la política exterior como accesoria a la labor de gobernar, estaremos inevitable y voluntariamente debilitando los alcances de nuestro gobierno.

Twitter: @jesevillam