Política

Otra forma de secuestro: la trata de personas en Estados Unidos

mayo 22, 2018

La trata de personas es uno de los graves problemas que hay en todo el mundo, los informes de la Organización Mundial del Trabajo arrojan que hay más de 25 millones de mujeres, hombres y niños viven en condiciones de esclavitud, es decir, 3 de cada 1.000 personas en el mundo. En cuestión del trabajo forzoso, la mayor parte está en Asia y el Pacífico, donde 4 de cada 1.000 son víctimas; el segundo lugar se encuentra Europa y Asia Central (3,6 de cada 1.000), África (2,8 de cada 1.000), los Estados Árabes (2,2 de cada 1.000) y las Américas (1,3 de cada 1.000 personas). Desafortunadamente nadie está exento de caer en una red de tráfico de personas, la necesidad y desesperación por la falta de empleo los hace carnada fácil; hace siete años el poblano Hugo fue presa de una de estas redes en Estados Unidos. Desde que llegó a suelo norteamericano tuvo trabajo en un restaurante llamado "Los molcajetes", después de tener un percance con la dueña decidió cambiar de trabajo, al no encontrar, un paisano que no conocía le dijo que si quería ir a trabajar a un buffete de chinos. Hugo aceptó el trabajo y lo llevaron a Filadelfia, estaba de lavaplatos, después lo transportaron en una van a una casa de clase media que quedaba a una hora del lugar.

"Yo conocí a un señor (uno a veces en su desesperación) que me dice oye muchacho quieres trabajar, no tenía para la renta, no tenía para comer, a veces puede más nuestro orgullo que irle a rogar a mi patrona, quiero mi trabajo "para atrás", yo lo que hice fue agarrar mi maleta y me fui, pero yo no sabía a dónde me iba a meter, ¡qué me van a meter allá a Filadelfia a los llamados bufetes!, si nosotros decimos que vivimos mal, los chinos son unos esclavos, vivíamos a una hora del restaurante, en una casa de clase media, los traficantes dormían en el cuarto y nosotros abajo en el basemant (sótano), estaban unas camas como literas como si fuera cárcel, ahí vivíamos 20 personas con un pequeña distancia entre las camitas, si usted levantaba su mano podía tocar a la otra persona, luego me di cuenta que era algo inusual porque tres candados a la puerta, un "pasadorsote" arriba, ya después no nos dejaban asomar a la ventana, ni hablar duro, nada de hacer bulla, se podía escuchar a la mosquita, tres meses estuve, en la ventana estaba nuestra pastita, nuestro cepillo, nuestro jaboncito, ahí nos bañamos en una esquinita, nos llenaban un tonel, de esos de 200 litros, con eso nos teníamos que bañar enfrente de todos, las mujeres ahí se desvestían, las chinas, esa agua era para tres días, ahí se usaba para el baño, el baño era un cuartito, el chino o la china que estaba encargada de que no te acercaras a la ventana te llamaban la atención.

"Para comer nos daban sopa blanca, un puñito de arroz, con dos o tres pedacitos de carne, me estaba matando la depresión, no comer, yo creo que por eso los chinos no se ríen, porque siempre están serios, nada más nos veíamos". No trasladaban en benes, ahí metían la "ben" (van), nos sacaban a media noche, a las dos, tres de la mañana, te daban tu uniformito, tus zapatitos y tu camisita, tenías que llegar del trabajo si estaba sucio, a lavarlo, ahí lo guindabas, al otro día".

Se logró escapar: "Cuando llegó una china que hablaba poquito español, ella fue la que me ayudó a escapar, me dijo que era una red de tráfico de humanos, que ellos los iban a traer a su pueblo y que no se podían escapar, porque si ellos lo hacían, la mafia iba a su pueblo y mataban a mamá, papá, tío, dice que el dinero que ellos pagaban, en moneda china, que tenían que trabajar mínimo 10 años, para puro pagar, se imagina 25 mil dólares, cambiados a chinos, es un dineral."

"A esa china la cambiaron, me dijo que la trajeron de Nueva York, la rotaban cada mes, estuve en ese lugar tres meses, pero al cuarto me iban a mover a Pensilvania, y no sé qué paso, tuvieron un problema, no nos movieron, en esa noche discutieron".

"En ese viaje de chinos, trajeron a un muchacho también, mexicano él ya tenían confianza con ellos, el traiba su camioneta, ya los andaban siguiendo, le habló a su hermano, yo estaba escuchando que empezaron a platicar dice: pues vente si tienes tu camioneta, ya había perdido a su hermano y a su primo, los separaron, vinieron juntos, le dijo estoy en Bridgeton, yo escuché y pensé esta puede ser la salvación, en esa noche se pelearon entonces yo le pregunté al amigo ¿quieres escaparte?, vámonos, él contestó, pero yo no sé el camino y dije yo sí, (antes me iba a Florida, yo sé llegar todo para abajo), esa noche la china nos hizo el favor, no sé cómo le hizo, fue a traer las llaves nos abrió, dejó abierto, no saqué ni mis cosas, nada, dije vámonos, cuando salí a carretera yo manejé sin rumbo hasta que más abajo en un letrero decía entrada para las 295 sur (que lleva a Bridgeton), yo estoy salvado, cada rato que yo iba manejando iba espejeando, dije: si nos emparan aquí nos van a sacar cuete, dije, nos van a matar, es lo que pensaba, salí a la carretera 295 y dije, aquí no me agarran y eso fue lo que pasó, tres meses me tuvieron cautivo."

"Cuando llegue a Bridgeton, dije ya llegue a mi casa, nadie me creía lo que me había sucedido, a los cinco meses me lo volví a encontrar porque él iba y venía, andaba buscando a los desesperaditos, a los vaguitos, a los más tontitos, porque luego se ve, se los llevaba y por allá los iba a vender, por allá los dejaba, la china que hablaba español decía que había más mexicanos, que no hablan español, la china no sabía cuál era la nacionalidad."

"Me tuvo que pagar mis tres meses, ahí le estaba hablando al chino, le dije ahora me vas a pagar los cuatro meses y todavía le dimos una golpiza, para que no se anduviera pasando de vivito."

Desafortunadamente la trata de personas es un negocio lucrativo en todo el mundo, y que sigue operando a la luz pública, como en este caso, quién se imaginaba que en uno de los buffetes chinos los empleados son esclavos.