Política

Lagunas oceánicas

mayo 12, 2018

La nota principal de la edición de ayer de La Jornada Veracruz informaba de la decisión del gobierno veracruzano de no proceder penalmente contra el ex gobernador Javier Duarte de Ochoa en una corte de Texas, Estados Unidos. Esto, por un acuerdo con alguno de los implicados para la devolución de las propiedades.

El gobierno del estado se ha adjudicado la responsabilidad del encarcelamiento del ex gobernador. Indebidamente, porque tanto en la extradición como en los cargos de su encarcelamiento no hay variables estatales. En diversas ocasiones LJV ha abordado la singular ausencia, vista la enjundia de sus ofertas de campaña. Varios ex funcionarios de la administración pasada están bajo proceso en la cárcel, pero nada en contra del ex gobernador del estado, pese a que los daños infligidos a la sociedad veracruzana van bastante más allá que los delitos patrimonialistas y la corrupción rampante. Cientos de desaparecidos y la exacerbación de violencia por la estulta continuación de la guerra intestina con pretexto del combate al narcotráfico. Veracruz vive en virtual estado de sitio desde hace ocho años.

El gobierno, sin embargo, no ha iniciado acción legal específicamente por desaparición forzada contra ninguno de responsables de esas desapariciones –que se cuentan por cientos, o miles, si se consideran los migrantes centroamericanos victimizados–.

Por ello es sustantiva la observación del especialista en desaparecidos, Jorge Verástegui, quien señala que la Fiscalía General del Estado está obligada a vincular a Javier Duarte de Ochoa y a varios de sus ex colaboradores a proceso por desaparición forzada.

Hace unos meses, en uno de los noticieros estelares de Televisa se reprodujo el testimonio de un ex policía estatal que participó en los operativos donde hubo desaparición forzada y que declaró frente a la Fiscalía del Estado. "En las ocasiones que el comandante Trujillo realizaba detenciones (…) A los detenidos ahí los tableaban, los pateaban, les daban toques con la chicharra eléctrica y ellos estaban esposados, cubiertos con sus propias playeras, ya no hacían más que gritar".