Política

Elecciones, la prioridad; la seguridad puede esperar

mayo 11, 2018

En el fragor de la pasada contienda electoral y montándose en el malestar social provocado por la impunidad y la insensibilidad de la anterior gestión gubernamental, el entonces candidato del PAN, Miguel Angel Yunes Linares aprovechó esas condiciones y alcanzó el número de votos suficiente para que sucediera la alternancia en Veracruz.

Con unas propuestas desmesuradas y ahora se ha visto, inalcanzables tanto por el corto tiempo de su miniperiodo, de la ineptitud de los cuadros administrativos y operativos que lo acompañan, pero sobre todo, por poner al servicio de su hijo el potencial financiero y asistencialista del gobierno estatal para lograr que le herede a su vástago la silla gubernamental, Yunes Linares dejó de lado el principal reclamo de los veracruzanos, seguridad y certidumbre en su patrimonio e integridad física, por lo que se incrementó sustantivamente el pasivo en materia de inseguridad.

Más allá de los evidentes acontecimientos en los que se ven involucrados directamente integrantes de los grupos delincuenciales en sus disputas por el control de territorios, el gobierno de Yunes Linares pasara al recuento histórico como una etapa , en este rubro, mucho más lesiva para la sociedad, en números y estadísticas significativamente superiores a las registrados en la peor etapa del duartismo.

Ayer mismo y con motivo de la celebración del Día de las Madres, a la par de movilizaciones y reclamos de organizaciones civiles en busca de familiares, se dio a conocer que en los últimos cinco años, alrededor de cinco mil personas han desaparecido en Veracruz, sin dejar rastros ni huellas de su existencia, en un proceso en el que las instancias gubernamentales de procuración e impartición de justicia han sido acusadas de omisión y falta de interés.

Según la consultora del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, Anaís Palacios, las desapariciones en el estado no han cesado y las cifras que otorga la Fiscalía General del Estado (FGE) no concuerdan con las de grupos de búsqueda, pero además, alertó, y lo que es peor, que muchas desapariciones no son reportadas o denunciadas por los familiares por el temor de que puede haber represalias en su contra.

La denuncia de la activista resuena en las mismas paredes de los órganos gubernamentales porque sostiene que "Nos estamos enfrentando a que las mismas autoridades tuvieron participación en las desapariciones forzadas y el ocultamiento de información, nuestro parecer es que las políticas de los gobiernos anteriores han sido totalmente erróneas, que criminalizan e encubren las desapariciones forzadas". Todo ello en medio de una evolución de esa enorme tragedia veracruzana en la que el actual gobierno insiste en criminalizar a los desaparecidos y a los ejecutados , en el mismo modelo que el pasado gobierno.

Con panteones llenos con cientos de cuerpos de identificar, como es el caso de Xalapa y Emiliano Zapata, decenas de fosas clandestinas y muchísimas más por descubrirse, Veracruz vive la peor época de su historia en una coyuntura en la que el único interés del grupo en el gobierno es su preocupación por ganar la elección y del gobernador en particular, heredarle el cargo a su hijo.