Política

La filtración de datos personales en la era del conocimiento

abril 23, 2018

"El comercio no trata sobre mercancías, trata sobre información.

Las mercancías se sientan en el almacén hasta que la información las mueve."

C. J. Cherryh

De acuerdo con la ley, los datos personales se constituyen por cualquier información concerniente a una persona física identificada o identificable. Dentro de estos datos, se distingue a los datos personales sensibles, que son aquellos que pueden afectar a la esfera más íntima de su titular, o cuya utilización indebida pueda dar origen a discriminación o conlleve un riesgo grave para éste. Tienen esta característica, pues pueden revelar aspectos como origen racial o étnico, estado de salud presente y futuro, información genética, creencias religiosas y preferencia sexual, entre otros.

A nivel global, la protección de datos personales es un tema que ha merecido especial atención. De forma reciente fuimos sacudidos con la noticia de que fallas de privacidad en Facebook le permitieron a la firma Cambridge Analytica obtener datos personales de 87 millones de usuarios para ser empleados con fines de marketing político.

Ante este hecho, cabe preguntarse: ¿realmente debemos sorprendernos de que nuestra información personal sea usada para venderse? ¿En verdad creíamos que se nos ofrecen las redes sociales para que hagamos nuevos amigos? La respuesta parece obvia.

Facebook nos ofrece un servicio que aparentemente es gratuito, pero que en realidad ocasiona un costo que tiene que ver con el uso de nuestra información de salud, finanzas, ocio y hábitos. Cuando usamos esta red social dejamos una estela digital que describe los sitios que frecuentamos en internet, los amigos que tenemos, sus contactos, los nuestros y las cosas que nos gustan. Eso es mucha información y la proporcionamos alegremente, hipnotizados por lo gratificante que resulta recibir un like.

En lo que Peter Drucker denominó como la "era del conocimiento" –era en la cual vivimos– la privacidad puede ser atacada desde múltiples frentes. La razón es simple: la información personal representa un activo valioso a nivel global y es objeto de comercio internacional.

Desde la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, se reconocía el derecho a la vida privada de las personas, a la "intimidad". Asimismo, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos considera la protección de datos personales como un derecho humano y el punto neurálgico de este tema deviene directamente del riesgo a la vulneración de este derecho, derivado del tratamiento indebido de la información sensible de una persona. Algo a lo que ahora todos estamos expuestos.

En este sentido, es claro que no basta con un marco jurídico adecuado; los ciudadanos digitales debemos mantenernos alerta: las tecnologías de la información y de las comunicaciones, de uso cotidiano y extendido, son el medio propicio para vulnerar la protección de los datos personales y la salvaguarda de la esfera de privacidad de los individuos es un asunto que concierne a todos.

Señala con justeza Rebollo Delgado que, en las sociedades informatizadas del presente, el poder ya no reposa sobre el ejercicio de la fuerza física, sino en el uso de la información que permite influir y controlar la conducta de los ciudadanos, sin necesidad de recurrir a medios coactivos. La noticia de la filtración de datos a través de Facebook nos habla de la forma en que hemos cedido este poder y de lo sencillo que resulta manipularnos.

La tradición relata que la frase "Conócete a ti mismo", estaba inscrita a la entrada de la gruta del Oráculo de Apolo en la antigua Delfos. Actualmente, y dentro de la Tercera Revolución del Conocimiento –a la que alude Drucker–, parece que la clave será precisamente conocer las implicaciones de ceder voluntariamente nuestros datos personales, tomar conciencia de lo vulnerables que somos y conocer también las responsabilidades de las instituciones públicas y de los particulares responsables del tratamiento de uno de los atributos más valiosas que tenemos: nuestra privacidad.