Política

La casa de la tribu que no fue

abril 16, 2018

Febrero 2007

En la primera sesión del Seminario de Climatología Aplicada doy a los alumnos un texto no especializado para evaluar su habilidad como lectores; a veces, el relato que da título a El enigma de la llegada, de V.S. Naipaul; en otras, El mago de Viena, que igualmente extrapola su nombre a todo el libro. En esta me decido por el segundo. La docena de estudiantes se hace de su juego de fotocopias, a riesgo de que algún guardián de la ley acuse al profesor de violar los derechos de autor.

Octubre 2007

Efrén Ortiz, director del Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias de la Universidad Veracruzana (UV), sugiere al rector fundar "la casa del escritor xalapeño", o "la casa del escritor veracruzano", para adscribir ahí a diversos autores que, como académicos de la UV, hacen más creación literaria que docencia o investigación. El compromiso de los afiliados consistiría en dar en crédito a la UV sus publicaciones y una o dos veces al año impartir cursillos, talleres o series de conferencias sobre su propia obra o sobre la creación literaria de otros, y así suplir la carga docente y por lo tanto poder concursar por los estímulos a que tienen derecho quienes dan docencia o hacen investigan. La idea le parece bien al rector, pero no quiere dar un paso sin la aprobación del maestro Sergio Pitol. Para recabarla me pide visitar al maestro en su casa de la calle Pino Suárez.

Los inicios de la reunión –a la que también asiste María Eugenia Guadarrama, entonces funcionaria en la Dirección General de Investigaciones a mi cargo- son tensos. El maestro está nervioso porque cree que el Director General le va a leer la cartilla, y el Director General porque nunca ha hablado con un Premio Cervantes. Estamos sentados en la sala cuando llega una perra, la acaricio, la tomo de la cadena que lleva como collar y le indico que se siente, que me dé la mano, que se eche, y a todo obedece. El hielo se rompe, pero se derrite por completo cuando le pido al maestro que firme mi ejemplar de El mago de Viena.

Le explicamos el proyecto y se compromete a pensarlo algunas semanas, al cabo de las cuales volveremos a reunirnos.

Enero 2008

María Eugenia y yo volvemos a visitarlo. No avanzamos mucho en la definición del proyecto, pero descubrimos que una mujer lo engaña. En efecto, la encargada de sacar a pasear al par de perros, desde que llegamos hasta que salimos hora y media después, los mantuvo aburridos bostezando sobre la acera y ella hablando sin descanso con su amiga del puesto de antojitos que está a la vuelta de la casa, sobre la calle Mata.

Marzo 2008

El presidente de Islandia visita Xalapa. El Gobierno del Estado pide a los participantes en el proyecto que le mostremos al presidente los avances del Programa Veracruzano ante el Cambio Climático. A media mañana ocurre la reunión en la USBI y al final nos invitan a la comida en honor del presidente que se servirá más tarde en el Museo de Antropología de Xalapa (MAX). Cuando llegamos al MAX hay largas filas para entrar; el etnólogo Roberto Williams está formado decenas de lugar delante de nosotros, pero se desespera al igual que Miguel Equihua, director del INECOL, y se van juntos a comer en un restorán cercano. En la calle, bajo la sombra de un árbol, están Esther Hernández Palacios y el maestro Pitol. Me acerco, me preguntan por el programa de cambio climático y le digo al maestro que él debió estar en primera fila en esa presentación.

- ¿Por qué?, me pregunta extrañado;

- Porque usted escribió Los climas, le respondo, y suelta una carcajada breve pero espontánea.

Mayo 2008

A la salida de una ceremonia universitaria me aborda el maestro Pitol. Está un tanto alterado. Me dice que han corrido muchos chismes sobre la "casa del escritor…", que si él va a dirigirla, que si va a decidir a quién admitir y a quién no, que si él va a repartir plazas de tiempo completo, y otros. Que él no está para eso, y que francamente no le interesa ese proyecto; que no lo consideremos. En efecto no tenía por qué entrar en esas intrigas, e hizo bien en impedir que esta casa de la tribu desplantara.

Noviembre de 2008

Una exalumna del Seminario de Climatología Aplicada me cuenta que, terminados sus cursos y mientras concluía la tesis de la Licenciatura en Ciencias Atmosféricas, ha estado trabajando en un café de la calle Primo Verdad, el cual frecuenta el maestro Pitol; que se hizo de valor y ¡le pidió al maestro que le autografiara las fotocopias de El mago de Viena!, y que él, sonriente, se las autografió. ¡Tan ingenua ella como generoso él!