Política

Veracruz, territorio hostil para las mujeres

abril 08, 2018

Los reflejos profundos de la sociedad veracruzana son preocupantes. Los dos últimos gobiernos han sido letales para las mujeres y eso es reflejo de la sociedad.

Curiosa e irónicamente, todo lo bueno que hace la sociedad por sí misma en Veracruz tiene como protagonistas casi exclusivas a mujeres. Lo que sugiere que las mujeres son más grandes y más generosas que la misógina de la sociedad y los gobiernos que las agreden.

Dos académicas describen sin ambigüedades la verdad que subyace en la sociedad veracruzana. Una violencia selectiva específicamente contra lo femenino, contra las mujeres. Esta es una sociedad en donde el respetable oye o lee sobre el asesinato de una joven mujer para extirparle a su bebé y todo permanece igual, sin que autoridades ni perpetradores sean exhibidos y reclamados en público. La hostilidad es contra lo femenino, sin importar especificidades de género o edad.

Hay una raíz profunda en esto, vergonzante. La diferencia entre ser hijos de la chingada o hijos de puta. Porque, bien visto, ser hijos de puta es ser hijos de una mujer que decidió prostituirse por apremio o por maldita la cosa. Ser hijo de la chingada es ser hijo de una violación sin ninguna posibilidad de matiz intermedio. La diferencia es abismal.

En condiciones normales, una prostituta es dueña de sí misma y apela al uso de sus atributos libremente. Pero una violación es brutal, nulifica a la víctima; despersonaliza, somete, borra la identidad. En México, el peor insulto no es ser hijo de puta, es ser hijo de violada. Hay un matiz importante entre ambas posibilidades.

Si los gobiernos son lentos, prosopopéyicos, e indiferentes para resolver los feminicidios en el estado, obedece a que la sociedad acepta sin mayor problema que se mate, viole, agreda a las mujeres sin protestar.

Irónicamente, lo bueno que puede rescatarse de la sociedad veracruzana es hecho por mujeres, sean las Solecito o Las Patronas: todas sanan, curan, cuidan, reconfortan.