Política

Gobierno de simulaciones

abril 07, 2018

Simula que nada tuvo que ver con la postulación de su hijo como candidato de su partido a la gubernatura; también que gracias a él se dio la alternancia en Veracruz, cuando fueron los veracruzanos quienes castigaron con su voto los excesos del duartismo, o que gobierna de manera equilibrada y que no se deja llevar por sus fobias cuando establece relaciones tensas y autoritarias con los municipios de oposición.

Pero más allá de suponer que la ciudadanía crea en sus palabras, el gobierno de simulaciones de Miguel Ángel Yunes Linares cayó en una contradicción que, a la par de dibujarlo a cabalidad, expuso que la falta de credibilidad y confianza es un mal fario que lo persigue desde sus épocas cuando militaba en otros partidos.

Y de no ser por el desafortunado deceso de siete policías y un interno durante un motín, ocurrido en fechas recientes en el penal La Toma de Amatlán, otra farsa del yunismo hubiera pasado desapercibida y sin mayores consecuencias para las familias que perdieron a padres y hermanos en el violento evento que desnudó a su vez la falta de control del gobierno estatal sobre los reclusorios del estado.

No es la primera ocasión que a Yunes Linares se le enredan las cosas cuando sus jefes políticos le encargan el manejo de los reclusorios. Siendo Subsecretario de Gobernación en la gestión de Vicente Fox, y con su actual secretario de Educación, Enrique Pérez, como responsable de los reclusorios federales, fue cuando ocurrió la primer fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, sin que la huida del capo tuviera la mínima consecuencia para el gobernante con aspiraciones monárquicas.

El hecho de mantener intacta la estructura de gobierno que le dejó Javier Duarte en los penales lo hizo suponer que se mantendría la misma situación de control sobre éstos, bajo el esquema de autogobierno que instituyó el ex mandatario. Pero su insistencia en seguir con su ficción democrática lo enredó de manera directa, ahora con ese oscuro mundo de la delincuencia organizada que administra los penales pues, según Yunes Linares, el responsable del motín, Josele Márquez El Chichi, recluido en La Toma como presunto asesino de la periodista Anabel Flores, era uno de los cuatro reos que serían trasladados en el fallido operativo. Sólo que el propio panista había dicho el año anterior que este individuo considerado uno de los jefes dentro del penal había sido trasladado al Cereso de Pacho Viejo en Coatepec.

En su abono, el candidato a la presidencia panista, Ricardo Anaya, justificó lo que a todas luces es una colusión entre autoridades penitenciarias y delincuentes al haber permitido el autogobierno en dicho penal, al asegurar que en el 80 por ciento de las cárceles del país, quienes mandan son los delincuentes y no los gobiernos, y que por tratarse de un problema estructural, de una u otra forma Yunes Linares quedó exculpado de la grave responsabilidad de lo que sucede en los reclusorios y en general en todo el estado en lo relativo a la inseguridad.

Como es su costumbre, el ¿error? que costó la vida de siete policías no merece ninguna explicación pública a los gobernados que vaya más allá de sus razones estrictamente personales. Y también como es usual en su forma de aprehender la realidad, el gobernador ignora lo que no es conveniente a su proyecto transexenal en el que está metido de lleno, promoviendo con recursos públicos la candidatura de su hijo y utilizando indebidamente el padrón nominal vehicular para enviar publicidad en plena veda electoral, dando cuenta de sus "logros" en obra pública —como si no fuera otra su obligación como gobernante— y adelantando que lo mejor está por venir, por medio de un atropellado argumento, cuando a su gestión le restan unos ocho meses de vida.