Política

Adiós al Infierno

abril 06, 2018

Pocos ven aún el tamaño de revolución que significa que el papa haya dicho que 'el infierno no existe', pero lo que sí puedo decirle es que es la noticia más importante para los cristianos, los anticristianos, los filósofos y los abogados y otros en los últimos 2,000 años, porque obsérvese lo siguiente: Debilitar el esquema de ‘premio y castigo’ es responsabilizar a cada quien de sus actos, pero más aún, es pasar de mecanismos mentales en los que las decisiones se dejan de tomar por miedo al castigo o por la inseguridad debida a la falta de aprobación, es decir, por el premio, osea, por factores externos, hacia mecanismos mentales internos, de forma que las decisiones luego de esto se tomarían por el valor intrínseco de ellas o la falta de tal valor, es decir, se tomarían las decisiones desde la ética. Esto es 180 grados de cambio de perspectiva, con esto la iglesia católica le da la espalda (o al menos su líder y los que alcancen a comprenderlo) a lo peor y columna vertebral de la cultura judeocristiana y le da la mano a las más antiguas filosofías místicas orientales poniendo a la humanidad en un curso que en lugar de ser confrontativo entre tales doctrinas sería colaborativo. También es un movimiento hacia la conciencia de presente, concepto fundamental para la felicidad, otro gran tema. Esto podría calificarse de anticristiano pero no de antijesusiano, pues reivindica la doctrina original del maestro Jesús y va contra las religiones inventadas por Constantino y los judíos poderosos del siglo IV (los cristianismos), que necesitaban y diseñaron una religión para someter esclavos, y que de alguna forma sigue funcionando semejante, más que una que los empoderase como iguales, ya que pasar de la dicotomía de bien y mal hacia la de amor o nada, que es la explicación que dio Francisco, apunta claramente en la dirección de la visión de unidad (yoga en hindú), y como Yoko Ono afirmaría, se acerca a la visión de Lennon con "imagina una tierra sin infierno ni cielo". Ya hace años se había propuesto en España tipificar que ‘hablarle del infierno o el diablo a un niño menor de 14 años’ fuese considerado ‘maltrato infantil’ con consecuencias legales para los padres. Que se haya dicho que ‘el infierno no existe’ en un aparente desliz le salva el cuello al papa, pero decirlo al dueño de un importante periódico italiano y en semana santa, es sintomático y hace obvio que no fue ningún desliz, aunque la oficina de prensa de Vaticano lo quiera manejar como un error, pues el miedo y la culpa fueron y son los motores de la evangelización, de manera que quitar esa ‘palanca’ conceptual deja en la nada a quienes no puedan pensar desde la ética. De hecho, tenemos tan introyectadas las aproximaciones a la educación y a la vida desde el premio y castigo que para muchos es muy complicado pensar desde la ética, ya que no hay entrenamiento. La pedagogía ‘autónoma’, o ‘de acompañamiento’, antes nombrada ‘pedagogía activa’, por la relevancia activa del sujeto en aprendizaje en la definición de contenidos, es la alternativa, pero implica un respeto al niño que nuestra cultura castrante, aún en padres progresistas o de izquierda, no incluye ni comprende, de forma que quienes la practican son una especie de héroes contraculturales, por supuesto alejados y opuestos a la práctica y pedagogía SEP – OCDE – UNESCO, promotores de la

‘pedagogía de control’, vigente desde que la escuela fue inventada en Roma como una extensión de la policía. Es interesante que Malala promueva la escuela como móvil de las niñas y la equidad de género, pero lo que le falta saber, es cuál pedagogía es la adecuada para esta era. Para la mamá común todo esto está fuera de su alcance, pero para quien se entere, corresponde hacer sus proyectos educativos al margen de la SEP, en la idea de otorgar a sus niños de un marco teórico realmente empoderante, inclusive, que incluya el desarrollo de habilidades paranormales, cosa natural para la élite del México tradicional. Habrá muchos que no lo entiendan, otros que irracionalmente se opongan al cambio, pero el golpazo fracturante a esa estructura está dado desde la cabeza y este cambio significa un parteaguas en la historia religiosa, teológica, ético - filosófica y humana, no sólo para los miembros de esa iglesia, sino que dada la influencia que ha tenido y tiene aún sobre 1,200 millones de personas, más las influencias político económicas tiene sobre otras tantas, es un parteaguas para la sociedad mundial en su conjunto.

feril.jor@gmail.com