Política

Enojo y la intransigencia como expresión de miedo

marzo 12, 2018

La irritante displicencia y decisiones atrabiliarias con que los gobiernos mal toman las inconformidades de los gobernados indica no sólo la distancia y ajenidad de quienes son gobierno para con la incómoda realidad de los gobernados; sugiere también miedo a lo que representan y quieren. Quienes gobiernan a nivel federal y estatal saben muy bien sobre el enojo social por su desempeño que oscila entre la franca incompetencia y el desprecio.

La sociedad mexicana está enojada y sobran las razones para estarlo. Desde el velo amnésico con que el gobierno federal trata de ocultar la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa hasta la persistencia del profundo diferendo entre gobierno y sociedad por la imposición de una muy mal llamada reforma educativa que nada tiene que ver con educación y sí mucho con purgar la planta laboral del SNTE. Pasando desde luego por la abundante cauda de mentiras gubernamentales sobre reformas que prometía bajar precios y que los han aumentado significativamente, como es el caso de los combustibles.

Son claras las incapacidades gubernamentales para procesar las diferencias con los gobernados. Por esas incapacidades los gobiernos o echan al saco de la inanidad y el olvido los reclamos, o los reprimen.

Hace un par de días el gobierno del estado decidió atajar un camión en el que viajaban maestros de la Coordinadora de Trabajadores de la Educación y del Movimiento Magisterial Popular Veracruzano y arrastrar el camión con grúa al corralón con los maestros aún a bordo, lo cual es una violación flagrante al reglamento y a la ley de tránsito hecha por la propia autoridad.

El mismo día el gobernador del estado publica en redes un comunicado de viva voz calificando a los maestros de alborotadores procedentes de Chiapas amparados por Morena. Es impreciso, en el camión había docentes de Chiapas como de Veracruz. Los reclamos y oposición a la reforma laboral, mal llamada educativa, son los mismos en Veracruz, Chiapas, Oaxaca. Dice el gobierno que el camión bloqueó calles, dicen los maestros que bloquearon nada, que los maestros bajaban del camión para manifestarse.

Involucrar a un partido político como instigador de la inconformidad magisterial es faltar a la verdad. El diferendo magisterial es de larga data e independiente de la oferta política y móviles de ese partido político. La mentira y la manipulación preventivas también son signo de un mal procesamiento del miedo.

Si se revisan los reclamos magisteriales son racionales y justificados, más ahora que han despedido a maestros que sí decidieron presentar el examen de hace algunos meses.

Los gobiernos autoritarios, como el nacional y el de Veracruz, tienen muy serias dificultades para procesar las diferencias, por eso es tan frecuente que respondan con argumentos de fuerza. Por miedo.