Política

Educación y futuro analfabeto funcional

marzo 10, 2018

Hace más de tres décadas que los gobiernos mexicanos han abandonado su obligación con la educación. Se afirma que casi la mitad de las escuelas públicas en Veracruz se alzan en terrenos no legalizados. La sola cifra da una idea del tamaño del abandono de la educación en el país.

Hace muchos años ya que la educación dejó de ser un medio de movilidad social. De los países pertenecientes a la OCDE, México ocupa el último lugar en educación desde hace 18 años. El dato ilustra sin misericordia la calidad y naturaleza de los gobiernos del país.

Parece no entenderse que en materia de educación no sólo se trata de dinero sino de planeación a largo plazo.

Según las pruebas evaluatorias sobre las políticas educativas en México, el país tiene un bajísimo desempeño y aprovechamiento en materias como matemáticas y lectura. Curiosamente, los países donde los estudiantes tienen mejor aprovechamiento de estas materias son aquellos en donde menos desigualdades sociales hay. Dicho de otro modo, insistir en políticas que ensanchan la desigualdad social y las brechas económicas incrementa los bajos aprovechamientos escolares y la preparación de capital humano y social que las necesidades colectivas del país reclaman.

La viabilidad de las sociedades se sostiene sobre cuatro pilares: el empleo, la salud, un entorno facilitador de las relaciones colaborativas y la educación. En México el empleo es precario o virtualmente inexistente; la salud pública está quebrada; la relaciones colaborativas han casi desaparecido por el entorno hostil de la guerra interna y la educación es un desastre, incluso con los discutibles indicadores del modelo educativo de la OCDE.

En las condiciones actuales es peregrino suponer que se pueda formar el capital humano necesario para el desarrollo y retenerlo. El rezago frente a los países socios de México es oceánico. La situación es crítica y de no aplicarnos con decisión a solucionar el complejo de variables que configuran el problema de la educación en México, puede darse por cancelada la viabilidad y eventual bienestar de la inmensa mayoría de los gobernados del país. La mal llamada reforma educativa fue una serie de cambios al régimen laboral de los maestros que poco o nada tenía que ver con programas y estrategias educativas. De ahí el decidido rechazo. El asunto sustantivo es pedagógico. La aproximación actual basada en la memorización es obsoleta.

Es claro que en el esquema de los gobernantes actuales, el asunto educativo es punto menos que letra muerta y su tendencia es hacia el colapso.