Política

La amnesia de la inmediatez para tapar la deuda pública

marzo 09, 2018

Un reciente fenómeno conductual relacionado con el miedo a perderse de la inmediatez de todo lo que ocurre en el ciberespacio ha sido llamado por especialistas como "fomo", concepto acuñado del idioma inglés y formado por la cruza de las palabras "fear of missing out" o miedo a perderse algo. Está referido a ignorar, en el preciso momento en que acontece el hecho, debido a que se está desconectado y, por ende, a quedarse fuera de lo que está sucediendo. En resumen, quien no está conectado a la red esta desactualizado.

Este concepto llevado a la realidad-realidad puede ayudar a explicar lo cotidiano en la vida pública y política, cuando en la vertiginosa oleada de información proveniente del internet y las redes sociales, que muta de un momento a otro y en cuestión de minutos, hace olvidar lo que hasta hace poco era importante al sustituirlo por temas que, en ocasiones, funcionan como distractores de lo verdaderamente sustantivo, permite la manipulación de la percepción de una sociedad individualista, ensimismada en sus problemas internos y agobiada por el desempleo, la crisis y la inseguridad.

Aprovechando ese estado de ánimo social como tierra fértil para la fabricación de una realidad acorde con las necesidades de los grupos gobernantes, en Veracruz estaría pasando desapercibido el hecho de que el gobierno del estado ha hipotecado el dinero de los veracruzanos por los próximos 30 años.

De no ser por la monstruosa corrupción del gobierno duartista, que además de devastar institucionalmente al estado dejó un enorme pasivo en el sector empresarial y paralizó durante seis años la actividad económica, la administración del panista Miguel Ángel Yunes Linares alcanzará el mismo nivel de afectación al futuro de Veracruz debido a que comprometió las finanzas públicas por las siguientes tres décadas.

Pese a que en su campaña prometió no endeudar más a Veracruz, en los primeros 15 de los 24 meses de su gobierno contrató al menos 15 créditos bancarios por un monto estimado en 52 mil millones de pesos, es decir, en promedio uno cada mes. Según el portal de la SHCP, en febrero de 2018, Yunes Linares adquirió dos créditos quirografarios por 4 mil 300 millones de pesos, que se suman a los otros 10 préstamos que firmó en noviembre de 2017, como parte de la reestructuración de la deuda pública duartista, por 38 mil millones de pesos.

No obstante, al iniciar el presente año comprometió créditos a corto plazo para resolver compromisos económicos del gasto corriente de su abultada estructura de gobierno, en está ocasión con el argumento de que la Secretaría de Finanzas y Planeación tenía "insuficiencia de liquidez a corto plazo".

El primero lo consignó en el Banco Interacciones en noviembre de 2017 y alcanzó la suma de 2 mil 150 millones de pesos. El segundo crédito se contrató con Banco Multiva, un mes después y al igual que el anterior se registró ante Hacienda el 8 de febrero con idéntica cantidad que el anterior.

La historia del lesivo gravamen que heredará el panista arrancó a tan sólo 20 días de rendir protesta de ley, cuando anunció la contratación de tres líneas de crédito por 10 mil millones de pesos con el pretexto que serían utilizados para cubrir salarios del magisterio y de la burocracia estatal.

En ese año de 2017, firmó 10 contratos con seis instituciones bancarias que compraron la deuda heredada por Javier Duarte de Ochoa. Dos con Santander por un total de 10 mil millones de pesos a saldar en 20 años. Otro con Banco Interacciones por 740 mdp a pagar en el mismo plazo. Con Monex Casa de Bolsa abrió otra línea de crédito por mil mdp a liquidar en 15 años. Banorte le prestó 4 mil 54 mdp a pagar en 20 años y con la fiduciaria que parece ser la favorita del yunismo, Multiva, propiedad de la familia Vázquez Raña, un crédito adicional por 5 mil mdp con lo que la deuda total con este grupo alcanza los 7 mil 150 mdp. Recibió también de Banorte un total de cuatro líneas de crédito que suman 17 mil 200 mdp a cubrir hasta en 30 años.

Es decir, los próximos cinco gobernadores veracruzanos tendrán que pagar el vertiginoso endeudamiento del panista que le apuesta a la continuidad de su gobierno apelando a la inmediatez y a la amnesia colectiva que se apodera de la sociedad cada vez que acude a las urnas.