Política

"Sin nosotras se para el mundo"

marzo 08, 2018

La frase define rotunda la decisión de las mujeres organizadas en el planeta de irse a huelga. Marcharán hoy en el planeta decenas de miles de mujeres que tomarán las calles para celebrar un carajo, pero sí hacerse oír frente a la patología masculina por la violencia. En Estados Unidos, por ejemplo, hasta mediados de febrero habían sido muertas mil 800 personas en tiroteos, incluyendo los habidos en escuelas. Cuando suceden dramas así, además de la ira por la necedad de hacer valer el comercio de armas de asalto en territorio norteamericano por una trasnochada segunda enmienda que lo garantiza, suelen florecer las explicaciones sobre la inestabilidad o las patologías de los perpetradores. Que si eran percibibles con antelación y por qué cualquier psicópata puede hacerse de un arma y de los accesorios para convertir un rifle de cacería en uno de repetición. Invariablemente surgen las explicaciones sobre la inestabilidad o las patologías del perpetrador. Como si las mujeres no fueran susceptibles de las mismas patologías. Que lo son, de hecho.

Hay muchas, decenas de miles, mujeres que padecen también trastornos mentales severos –en Estados Unidos y el mundo– que tienen exactamente la misma facilidad para hacerse de una o varias armas de asalto para organizar unilateralmente un baño de sangre. Ha habido asesinas seriales, sí, pero nunca ha habido una matanza como las recientes perpetrada por una mujer. 95 por ciento de los homicidas en todo el mundo son hombres. Los feminicidios son por el simple hecho de ser mujeres.

Hay razones sobradas a la vista para fundamentar dos ideas: las patologías sociales en este mundo globalizado obedecen principalmente a las deformaciones de una cultura formada en un paradigma patriarcal; ese paradigma es patológico, construido con altas dosis de distorsiones sobre el deber ser de lo masculino soportadas por una cultura formada por estereotipos publicitarios.

Pero hay casos peores. La misoginia soterrada –pero letal– que permea la sociedad mexicana y particularmente la veracruzana. El año pasado, 80 mujeres habían asesinadas; este año hasta mediados de febrero habían asesinado a 18 mujeres en el estado. En el Puerto fueron muertas 13, y en Xalapa 10. Veracruz es de los principales estados con más muertes de mujeres, y si nos atenemos al número de habitantes por ciudad, en Xalapa es proporcionalmente más letal para las mujeres que Veracruz. El estado está entre los primeros 10. El año pasado fue el tercer lugar. La mayoría de esos asesinatos siguen impunes, lo que ilustra la profunda misoginia tanto de las autoridades como de la sociedad. El hecho que se pasara del tercero al sexto lugar en absoluto significa alguna mejoría.