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Manglares de Tecolutla, en riesgo por turismo; en 30 años desapareció 28%

marzo 06, 2018

Tecolutla, Ver.- Durante tres décadas, la superficie cubierta de manglar en el municipio se redujo 28 por ciento, según estimaciones de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), reduciéndose la tendencia en los últimos años. No obstante, la actividad turística sigue representando un riesgo para este ecosistema.

El municipio de Tecolutla cuenta con aproximadamente 435 hectáreas de mangle ubicadas en la cabecera municipal y en el ejido Ricardo Flores Magón, que son las conocidas como Ciénagas del Fuerte y hacia la zona de Boca de Lima.

En esta zona coexisten las cuatro variedades que se conocen de mangle: blanco, mangle rojo, mangle negro y mangle botoncillo. La mayor parte de estas zonas son explotadas turísticamente, sobre todo en temporadas altas, ya que representan uno de los principales atractivos turísticos.

Un estudio de la Conabio refiere que entre los años 1976 y 2005, el municipio perdió 28 por ciento de la superficie de manglares. El quinquenio siguiente la deforestación había avanzado cuatro por ciento más.

Entre los riesgos identificados por la dependencia destacan la extracción de madera y corteza del manglar, el cambio de uso de suelo con fines agropecuarios, contaminación por agroquímicos, derrames de hidrocarburos y aguas residuales, daños por el tránsito de lanchas turísticas y de pescadores e incendios.

En los últimos años se han realizado tres reforestaciones en el estero de La Silveña. En septiembre de 2013 se realizó el arranque del proyecto "Manglar Escuela", pero no funcionó al perderse el interés entre los organizadores y la población.

Los propios habitantes reconocen que los esfuerzos seguirán siendo infructuosos mientras los turistas, con el apoyo de los propios prestadores de servicios, sigan cortando ramas de mangle como recuerdos a cambio de propinas.

Reconocen también las intenciones detrás de las campañas de reforestación, las cuales son utilizadas como medio para la obtención de recursos federales, pero sin impactar directamente a la recuperación de las áreas deforestadas, como ocurrió con el llamado "Manglefest", realizado por el ayuntamiento en coordinación con la Semarnat en 2014, el cual incluía actividades recreativas para alumnos de escuelas que fomentaran el cuidado del mangle, pero sólo se realizó esa única ocasión.