Política

Elecciones de 2018 serán las últimas del régimen actual, estima Alberto Olvera

marzo 04, 2018

Las elecciones presidenciales de 2018 serán posiblemente las últimas del régimen que ha persistido en nuestro país desde hace más de 70 años, planteó Alberto Olvera Rivera, investigador del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la Universidad Veracruzana (UV).

Al impartir la conferencia "Las elecciones de 2018 y el fin del régimen en México", el viernes 2 de marzo en el auditorio Gonzalo Aguirre Beltrán de dicho instituto, el catedrático y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) expresó: "Desde mi punto de vista, quien gobierne a partir de las elecciones de 2018 va a ser –espero– el último gobierno del viejo régimen. No será un nuevo régimen sino el último del anterior porque va a cargar con el presidencialismo de rasgos populistas y paternalistas, que para poder gobernar y ser viable tendrá que pasar por encima de los otros poderes".

El presidente electo no tendrá mayoría parlamentaria ni la mayoría de los gobernadores y menos de los alcaldes, porque "para poder gobernar como un presidente fuerte habría que pasar por encima de los poderes; ese es el gran problema de vender como proyecto el presidencialismo fuerte, porque no hay condiciones políticas para que se ejerza, a menos que pase por encima del Congreso, que es peligroso y en México –en términos constitucionales– el presidente no tiene capacidades legislativas para hacerlo, a diferencia de Brasil y Argentina".

A dicho contexto se suma un entorno mundial complicado, en gran parte ocasionado por la postura del presidente de Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, y la continuación del modelo de acumulación capitalista, por lo que puede haber grandes dificultades económicas como devaluaciones e inflación, "no sé exactamente cómo se puedan manejar si es que la relación con el país vecino no se logra negociar en términos favorables".

No obstante, ante tal escenario existe algo positivo, afirmó el académico y dijo que posiblemente emerja una "verdadera izquierda en México; esa sería mi expectativa".

Olvera Rivera subrayó que existe una grave ausencia en las plataformas electorales de los principales partidos contendientes y es la agenda pública del país, compuesta por la seguridad, los derechos laborales, el medio ambiente y los pueblos indígenas.

"Esta agenda está borrada del discurso público, a nadie le importa. En las precampañas nadie mencionó estos temas a excepción de Marichuy (María de Jesús Patricio), quien los rescató porque era su misión, pero no va a tener continuidad en la campaña y los candidatos independientes que van a pasar a la campaña son distractores, están ahí precisamente para debilitar al PAN-PRD y a Morena, con excepción de los jóvenes de Wikipolítica que lograron ser registrados como candidatos a diputados federales y un senador".

Su perspectiva es que en el futuro cercano podría ocurrir un desarrollo de nuevos movimientos sociales y una sociedad civil progresista, que a partir de una movilización a mediano plazo pueda generar un proceso lento de formación de una verdadera izquierda.

"Está colapsando el viejo orden político pero también el viejo orden social y cultural. Estamos en un momento de cambio y de una crisis generalizada", expresó.

El académico planteó que nuestro país tiene tres salidas conservadoras y ninguna progresista: el PRI, que es la derecha neoliberal clásica que plantea una continuidad y profundización de la integración, la impunidad, el clientelismo y una agenda moral conservadora; el PAN-PRD, que postula un neoliberalismo social a través de un programa coherente que propone una profundización del modelo y procura una oferta de modernización institucional, pero hay grandes riesgos de personalización de la política.

"Ricardo Anaya es un joven no visto en la política mexicana, con una capacidad, inteligencia y maldad política que raras veces se ven juntas", observó.

Morena es también una opción conservadora porque ofrece un presidencialismo redivivo que será la solución a todos los problemas, una virtud republicana asentada en principios morales y tiene como programa un nacionalismo extemporáneo, "algo que ya no existe en ninguna parte y donde, además, la ecuación básica priísta del siglo XX que era nación y gobierno son lo mismo, ya no puede reconstituirse".

A ello se suma el programa que presentó su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, y se aprobó en el Auditorio Nacional, "es de una coherencia inconcebible, que sorprende".