Política

Desgranar el horror

marzo 04, 2018

Hace tiempo que el estado veracruzano junto con el Estado mexicano resienten el socavamiento mayúsculo de su estructura institucional, de suyo débil.

El caótico delirio de la administración anterior alentó que la estructura gubernamental del estado se degradara al punto de utilizar instalaciones gubernamentales e institucionales para la probable comisión de crímenes. Un gobierno en un caos criminal tan abrumador y absurdo que se sospecha con generosa verosimilitud la existencia de restos de varias decenas, si no es que cientos de desaparecidos, en instalaciones gubernamentales. Concretamente la Academia de Policía de El Lencero.

Guardadas las debidas proporciones, de confirmarse el asunto tendría incómodas semejanzas con el centro argentino de tortura y desaparición de personas durante buena parte de los años 70 conocido como La Escuelita, la Escuela Superior de Mecánica de la Armada argentina, la ESMA.

Lo que equivale a decir que por lo menos parte de la estructura funcional del gobierno estaba dedicada seriamente a actividades criminales y de lesa humanidad. Urge por ello acelerar la búsqueda y apoyar decididamente las demandas del grupo Solecito.

Pero el tema es mucho más profundo y debe ser abordado abiertamente por la sociedad, la academia y las propias autoridades, no sólo por la presión de las familias de las víctimas de desaparición forzada.

El perfil criminal de la anterior administración ha sido delineado en varias dimensiones; al ex gobernador se le juzga de manera acotada, sólo por los delitos acreditados en la solicitud de extradición del gobierno federal. A inicios del pasado febrero se daba a conocer que la Fiscalía de Veracruz tenía abiertas más de 120 carpetas de investigación por la desaparición forzada de más de 200 personas. Al respecto, hace apenas unos días el ex gobernador en prisión enviaba un escrito a la Procuraduría General de la República para que ésta le informara si existe o no alguna investigación en su contra por esos hechos. Incluso ofreció pruebas en su favor porque la Fiscalía del estado busca imputarle "injustificadamente" cargos por tal delito. Habría que explicar qué entiende el ex gobernador por injustificado cuando hay más de 200 investigaciones en curso precisamente por desaparición forzada y más de una decena de policías detenidos acusados de ese crimen y el testimonio de uno de ellos que participó en esas detenciones culminadas en desaparición forzada.

Faltan cosas por ver. Por lo pronto, hay ya razones suficientes para sospechar que el ex gobernador debe aclarar convincentemente bastantes más cosas que por las que se le están juzgando. Aun así, existen razones sobradas para fundamentar la afirmación de que Veracruz es uno de los subconjuntos fallidos de un Estado completamente fallido.