Política

La religión de la ciencia y el saqueo de los laboratorios extranjeros

febrero 28, 2018

Es demasiado común usar a la ciencia como herramienta para "hacer creer que algo es verdad", porque "los científicos dicen...". Tenemos que entender que lo que es verdad o no, antes era la iglesia caótica, luego el materialismo, necesario para combatir los excesos de esa iglesia, y ahora, que no nos queman en leña verde por diferir con los curas, gracias a San Benito Juárez, y luego del antipositivismo del club de Frankfurt, y de los avances probados de la física cuántica (p.ej., véase Aspect en la comprobación de partículas entrelazadas y también el experimento de la doble ranura), es una torpeza seguir creyendo que la única fuente de verdad o única epistemología válida es la científica de la física clásica. Entendamos que la ciencia asegura cierta funcionalidad, mientras no aparezca un mejor modelo, pero de ninguna manera es "aseguramiento de verdad".

Uno pregunta a otro por qué sólo usa su mano derecha para hacer un trabajo manual y responde: "Porque me toma tiempo entrenar a la mano izquierda, y no tengo ese tiempo". Suena tonto ¿no? Análogamente uno pregunta a otro por qué sólo usa su cerebro izquierdo (razón) y no el derecho (intuición), y te responde que porque no tiene tiempo de entrenarlo. También suena ridículo. ¿Cómo se entrena uno para usarlo? Muy fácil: meditando. (Ver a la dra. de Havard: Jill Bolte en Youtube). Es muy fácil meditar, sólo tiene uno que respirar profundo, con los ojos cerrados y no recargar la espalda para no dormir. En uno o dos minutos estará uno en alfa y de ahí en adelante, no hay instructivo, pero el camino es bastante seguro, pues a donde vá es hacia adentro. Pero fuimos mal educados para "ser un cuerpo", no algo etéreo que lo habita.

Estamos en la era donde uno no sólo no es el cuerpo, sino que uno puede acceder a facultades especiales de la mente con mucha facilidad (yo en particular tengo acceso a varias, la más espectacular es la telepatía), mismas que le dan cuenta a uno de que tanto habita uno con el cuerpo en la tercera dimensión física, como en otras que no respetan esas condiciones y van mucho más allá. Esto tiene implicaciones en educación, salud, marco legal y posturas políticas. La de apoyar el saqueo transnacional claramente identificada como neoliberal y la de apoyar la cultura local originaria, la cultura popular mexicana, como izquierda.

Todo esto es marco para señalar un actual grave peligro para la sociedad mexicana: Hay quienes pretenden anular todo vestigio de medicina herbolaria y sus concomitancias mágicas de la cultura originaria mexicana a través de un par de leyes provenientes de una iniciativa de Cofepris, y obviamente del Poder Ejecutivo vendido a los intereses transnacionales. Nos quieren privar del epazote, el orégano, la manzanilla, el azahar, la hierbabuena, el cuachalalate y 200 hierbas más. Hasta nuestra gastronomía sale fuertemente raspada con esto (¿Qué clase de alimaña antinacional puede apoyar tales cosas?). Es decir, se trata de que las farmacéuticas anulen a la medicina tradicional mexicana e inclusive la prohíban como fraude y la penalicen con cárcel, cuando el fraude es vender substancias a precios de fantasía. Ejemplo: la prehormona calcitriol se vende a 15 millones de pesos por kg (que no se enteren los narcos), claro que como la dosis por tableta es de cinco microgramos, el mexicano "no la siente". Entre lo más barato, un kg de aspirina (substancia activa) cuesta 15 mil pesos. Este tipo de ganancias se pueden llamar fraude, pues las ganancias rebasan por mucho lo justo, lo ético, respecto a sus costos reales. Para empujar esta maraña de atropellos, se basan en la "veracidad de la ciencia" vs la "mentira de cualquier otro sistema de pensamiento", pero al final se trata de un negocio para obligar a los mexicanos a caer en sus telarañas como única solución a sus problemas de salud, haciendo millonarios a los dueños de esos laboratorios extranjeros voraces, cuyo principal alimento, por cierto, es la misma herbolaria local. Revísese en Jornada nacional "Tu eres magia", artículo del jefe de oncología pediátrica de SSA, donde queda demostrada la mayor eficacia de la magia sobre la ciencia para curar el cáncer. Tenemos que situarnos en el modelo en el que las emociones se somatizan, en lugar de pensar que sólo eres química.

Es increíble que la sociedad mexicana, con el fabuloso antecedente cultural del chamanismo, que nos aporta herramientas de identidad tipo orientales, muy superiores a las que nos ofrece la cultura occidental, siga temerosamente aferrada a su cerebro izquierdo, sin darse el permiso de usar el cerebro derecho sólo por seguir la corriente a la "religión de la ciencia" (nadie tiene forma de comprobar si los científicos nos mienten, por lo tanto es dogma), como quien sigue creyendo en la virgen de Guadalupe, sin ver que no es más que una pintura para engañar a los indios, más mundana que el dinero que se colecta en la Basílica. Si, Shulemburg fue honesto.

Tenemos que evitar el embate de los laboratorios que pretenden convertirse en la supuesta verdad única y el único modelo de salud, en un país donde brota la magia en cada esquina. (¿Valdría demandar al Ejecutivo federal y a los funcionarios de Cofepris por "traición a la patria"? Si no, preparémonos para dar la batalla con amparos). Hay países desarrollados donde se atiende también con medicinas alternativas en hospitales públicos, y es momento ya de que abramos ese tipo de espacios en México, usando el dinero público de acuerdo a la cultura pública, dando a la población la oportunidad de elegir el modelo que considere mejor, en lugar de restringir a una episteme, a un modelo que sólo es un truco occidental para saquearnos. Ya tuvimos bastante de espejitos por oro.