Política

El andar del miedo

febrero 21, 2018

A contrapelo de los principios panistas que toman como primacía a la persona humana y por extensión el respeto sus derechos, el diputado José Luis Enríquez Ambell negó toda posibilidad de que se apruebe una reforma al Código Civil para reconocer cabalmente los derechos de los ciudadanos homosexuales para legalizar formalmente ante el Estado sus relaciones de pareja y, por consiguiente, ampliar y homologar la protección de las leyes en más de un aspecto de importancia vital. Por mencionar un par: los derechos hereditarios y la protección extendida de la seguridad social.

Negar a las parejas homosexuales los derechos y los beneficios que gozan las parejas de sexo opuesto es imponer a rajatabla y con base en nada, excepto prejuicios y atavismos, categorías diferenciadas entre ciudadanos supuestamente protegidos por la misma constitución. Es negar, también, el imperativo de evolucionar y ampliar el principio humanitario de protección del Estado al ciudadano, cualquiera que sea su color de piel, estatura, coeficiente intelectual o condición sexual. No hace mucho la Corte Suprema de Estados Unidos redujo la brecha al abolir una disposición clave de la Ley Federal de Defensa del Matrimonio (DOMA) en junio de 2013 y completó la tarea dos años después, al dictaminar el 26 de junio de 2015 que las parejas del mismo sexo podrán casarse en todos los 50 estados. Hoy, en Estados Unidos y en la comunidad europea ya no existe "matrimonio entre personas del mismo sexo": matrimonio es matrimonio, independientemente del sexo. Lo que reconoce y protege el Estado es la voluntad de dos ciudadanos adultos de vivir la vida y compartirla juntos, independientemente de su sexo.

Para el diputado Enríquez Ambell parece pesar más la discriminación sustentada en atavismos temerosos que la más elemental racionalidad sustentada en datos y experiencias.

Los prejuicios y las descalificaciones a priori suelen tener como base el miedo derivado de la ignorancia. Su rotunda negativa futurista obedece a la bien plantada iniciativa del alcalde de San Rafael, Luis Daniel Lagunes Marín, para apoyar sin restricciones, dar facilidades y hasta asesoría legal para que las parejas del mismo sexo puedan casarse en ese municipio. Curiosamente, el alcalde fue postulado por la coalición PAN-PRD.