Política

Gonzalo Aguirre Beltrán: veracruzano ilustre

febrero 11, 2018

Academia Mexicana de la Educación, Sección, Veracruz

El 20 de enero de 1908 nació en Tlacotalpan, Veracruz, Gonzalo Aguirre Beltrán, uno de los científicos sociales más importantes que ha dado nuestro país. Al cumplirse un año más de su nacimiento y fallecimiento (murió el 6 de enero de 1996), es oportuno recordarlo como un ser humano excepcional, que realizó un trabajo científico eminente y llevó a cabo una vida ejemplar. Para las nuevas generaciones, que hoy conviven en un contexto social definido por una severa crisis de valores, con escasas oportunidades de desarrollo y realización, tener un acercamiento a la vida y obra de un personaje que, con trabajo arduo y constante, logró alcanzar elevadas metas en los campos de la ciencia, la educación y la cultura, puede servirles de estímulo y modelo a seguir.

El doctor Aguirre Beltrán, por su amplia trayectoria profesional, fue reconocido como médico, humanista, antropólogo, educador, lingüista, historiador, escritor, político, pensador y crítico social, entre otros epítetos. Sin embargo, congruente con su invariable honestidad intelectual, él solo aceptó modestamente la denominación de antropólogo social, pero en el sentido más amplio que se da a la antropología como disciplina: la ciencia del hombre; y afirmaba: la antropología "Por definición debería ocuparse del hombre en general, no obstante, suele limitarse a observar y reflejar la realidad de un hombre en particular, al que algunas veces llamamos salvaje y otras primitivo, porque lo contrastamos con nosotros mismos que nos consideramos civilizados y sabihondos". La obra del doctor Aguirre tiene como centro de referencia el estudio del indio, del negro y la población con raíz española, dando primacía a los dos primeros grupos étnicos aludidos, por ser los sectores de la sociedad mexicana más necesitados de atención y apoyo.

Aguirre Beltrán tuvo una sólida formación literaria y humanista, que debe mucho a la lectura de pensadores como Bakunin, Hegel, Marx, y Althusser, al reconocer que "penetraron muy hondo aquellas lecturas y condicionaron mi vocación como humanista y como científico social". En su obra aparece también la influencia de Francisco Javier Clavijero, Ricardo Flores Magón, Francisco Flores, Moisés Sáenz, Rafael Ramírez, Vicente Lombardo Toledano, Manuel Gamio, Alfonso Caso, Juan Comas, Alfonso Villa Rojas, Julio de la Fuente y Ángel Palerm, entre otros. Su formación teórico-práctica la recibió de científicos sociales destacados como el francés Alfred Metraux y los norteamericanos Melville J. Herskovits, ilustre africanista, el erudito sicoanalista Irving A. Halliwell, y Manuel Gamio, pionero de la antropología en México, entre otros.

Auto declarado positivista, bajo la influencia de Augusto Comte y Gabino Barreda, su formación científica comprendió el estudio de los autores más sobresalientes de las ciencias sociales, incluyendo a contemporáneos como Noam Chomsky y Thomas S. Kuhn. Fue un estudioso del pensamiento de los médicos de la antigüedad, como los griegos Hipócrates de Cos, Claudio Galeno y Dioscórides; los persas Rhazés, Avicena y el filósofo cordobés Averroe; conoció la obra del traductor italiano Gerardo de Cremona, que convirtió textos médicos árabes al español; así como autores clásicos de la filosofía, como Platón, Aristóteles, Dionisio de Tracia y Tomás de Aquino, y filósofos de la Ilustración: Denis Diderot, D’Alambert, Montesquieu, Voltaire, Hollbach, Condillac, Rousseau, Condorcet y Buffon. Y para investigar el fenómeno de la modernidad en América, se aplicó en el estudio de los ingleses Cornelius de Pauw, William Robertson y los hermanos de origen alemán, Guillermo y Alejandro de Humboldt.

Amplias fueron sus lecturas sobre las obras de teóricos de la educación de otros paises: Francisco Ferrer Guardia, Juan Godofredo Herder, Juan Enrique Pestalozzi, Juan Amadeo Fichte, Gregorio Girard, Federico Augusto Froebel, Adolfo Diesterweg, Andrés Bell, José Lancaster y Julio Ferry, entre otros; y de pensadores y pedagogos nacionales como Francisco Javier Clavijero, Ignacio Manuel Altamirano, Joaquín Baranda, padre fundador de la escuela pública en México, y al que el doctor Aguirre expresa encendidos elogios; otros fueron Justo Sierra, Enrique Laubscher, Enrique C. Rébsamen, Luis A. Bauregard y Carlos A. Carrillo, que le sirvieron de valiosos referentes para el análisis e interpretación de la historia de la educación nacional. Pero no sólo fue un hombre dedicado a las ciencias y las humanidades, también se dio tiempo para saber de arte y literatura. En algunos de sus libros menciona el amplio conocimiento que tenía sobre la poesía y literatura hispanoamericana. Como difusor de la cultura, siendo subsecretario de cultura de la SEP, promovió la publicación de la colección Sep Setentas, y La Palabra y el Hombre, revista emblemática de la Universidad Veracruzana, creada durante su rectorado.

Entre los numerosos cargos que ocupó, destacan los de Rector de la Universidad Veracruzana, Diputado del Congreso de la Unión, Delegado de la SEP en Veracruz, Director del Instituto Indigenista Interamericano, Subsecretario de Cultura Popular y Educación Extraescolar de la SEP, Director del Instituto Nacional Indigenista e Investigador del Sistema Nacional de Investigadores; así mismo, perteneció a diversas instituciones científicas, educativas, culturales y médicas, y a consejos consultivos de organismos gubernamentales e instituciones académicas.

Recibió premios y distinciones sobresalientes a nivel estatal, nacional e internacional, destacando, entre muchos otros: el premio Bronislaw Malinowski Ward, en Antropología Aplicada, al antropólogo más destacado a nivel internacional; Presea Manuel Gamio al mérito indigenista, INI; Premio Nacional de Ciencias y Artes en Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, Presidencia de la República; Doctorado honoris causa, Universidad Veracruzana; Universitario Sobresaliente, UNAM; Premio Nydia y Avelino Montes de Historia y Filosofía de la Medicina; y la Medalla Belisario Domínguez, otorgada por el por el Senado de la República.

Fue pionero en la apertura de nuevos campos de investigación y práctica antropológica sobre estudios afroamericanos, luchas agrarias y formación de los grandes dominios territoriales. Destacó en la construcción del paradigma integrativo del indio en México y otros países de Mestizoamérica. La producción bibliográfica de Aguirre Beltrán -de gran valía teórico-práctica-, elaborada casi toda con fines de enseñanza, fue abundante. Sus libros (más de 20) y artículos y ensayos (más de 300) han sido reproducidos por distintas editoriales y revistas nacionales, latinoamericanas y europeas. Algunos de sus textos son: "Antropología médica, Sus desarrollos teóricos en México" (1940), "La población negra de México" (1946), "El proceso de aculturación" (1957), "La universidad latinoamericana y otros ensayos" (1961), "Medicina y magia" (1963), "Regiones de refugio" (1967), y "Crítica antropológica: hombres e ideas, Contribuciones al estudio del pensamiento social en México" (1990). El "Fondo de Cultura Económica", editorial mexicana, publicó sus obras completas.

El legado intelectual del doctor Aguirre Beltrán es invaluable por su alcance y profundidad en la vida cultural de México. En Veracruz se reconoce lo realizado durante su desempeño como rector de la Universidad Veracruzana y como Delegado general de la SEP. Desde este puesto promovió la fundación de la Escuela Normal de Tuxpán, Veracruz (CREN), en 1978. Y en apoyo al desarrollo educativo y cultural de esa institución, el Dr. Aguirre Beltrán decidió presentar en la propia escuela normal, el 21 de septiembre de 1994, su libro "El pensar y el quehacer antropológico en México", acto académico en el cual participaron, además del autor, el Profesor Rafael Arriola Molina, el maestro Pericles Namorado Urrutia y quien esto escribe.

Para finalizar este breve texto, retomo las palabras del maestro Marcelo Ramírez R., alter ego del doctor Aguirre -de quien fue amigo y colaborador gran parte de su vida- expresadas el pasado mes de octubre en la Escuela Normal de Tuxpan, al celebrarse un año más de su fundación: "Durante el régimen del presidente Luis Echeverría Álvarez, siendo el doctor Aguirre Beltrán Subsecretario de Cultura Popular y Director del Instituto Nacional Indigenista, tuvo lugar la más vigorosa actividad del indigenismo con la multiplicación de los Centros Coordinados Regionales, que pudieron cubrir un considerable número de regiones de refugio. Gonzalo Aguirre Beltrán pudo ver así la culminación de un propósito por el que luchó sincera y apasionadamente, pero no escapó a su percepción crítica la crisis que se avecinaba y que estaría determinada por la desintegración de los Estados nacionales, así como por el debilitamiento de los ideales de progreso y justicia que animaron los proyectos políticos del mundo moderno… En cuanto a la experiencia del indigenismo que tuvo en Gonzalo Aguirre Beltrán al último y sin duda al más brillante de sus exponentes, será indispensable revisarla para aprender de ella y no retroceder a posiciones que el indigenismo había superado. Desde mi personal punto de vista, esa posibilidad únicamente podrá darse con la Reforma Integral del Estado Mexicano que organice a la sociedad mexicana bajo un nuevo pacto social."