Política

Leche agria para la policía de Bermúdez

febrero 10, 2018

Sin dejar de lado la importancia de la detención de un grupo de policías y mandos relacionados con la desaparición de decenas de personas en los aciagos días del gobierno duartista –algo que ya se sabía pero al que nunca se le dio la debida atención tanto de las autoridades estatales como federales– cuando, al igual que ahora, la violencia y los homicidios era la marca de las administraciones gubernamentales, la aprehensión espectacular aparece casualmente justo cuando el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares fue pillado en un descarado acto de corrupción copiado a la calca de aquellos patentados durante la gestión del hoy interno en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México.

El porqué ahora Yunes Linares dio un golpe mediático de ese talante que más útil le hubiera sido utilizarlo en plena campaña gubernamental para apalancar las aspiraciones sucesorias de su hijo es una respuesta de botepronto y medida desesperada justamente cuando el DIF estatal aparece salpicado por una millonaria compra directa, sin mediar licitación alguna, a una empresa foránea que surtió despensas con leche caduca, pero además a un costo unitario superior al que pudiera haberse adquirido en cualquier distribuidora de abarrotes menudista del estado.

Contrataciones directas a empresas foráneas, una de ellas identificada como corresponsable de actos de corrupción en tiempos del duartismo, sobreprecio que alcanza 35 por ciento respecto de lo que cuestan los mismos productos en cualquier comercio estatal, y lo peor del caso, lácteos ya en proceso de descomposición que hubieran puesto en riesgo la salud de miles de personas afectadas por las inundaciones en el municipio de Minatitlán; aunque ya había sucedido un caso en Zongolica, donde niños sufrieron enfermedades gastrointestinales gracias a la entrega que realizó el DIF estatal de productos en mal estado.

El recurso distractor utilizado por el gobernador le había funcionado durante su primer año y se basaba, al igual que ahora, en la persecución y captura de ex funcionarios duartistas relacionados con el pillaje y el desmantelamiento institucional de que fue objeto el estado veracruzano.

Esencialmente es bien visto por la ciudadanía con sed de justicia y castigo a la impunidad, que los responsables del saqueo sean encarcelados y que sobre todo los encargados del aparato represor-criminal en que se había convertido el órgano de seguridad pública en el sexenio pasado sean llamados a rendir cuentas y los responsables reciban cuando menos una parte del castigo que se merecen al haber sido los causantes de miles de historias de dolor y llanto de cientos de familias veracruzanas.

En política no existen las casualidades y por ello la aprehensión de los policías acusados de crímenes de lesa humanidad le viene bien al mandatario, que, sin embargo, con sus descontroladas acciones motivadas por el extraordinaria afán personal que demuestra en pretender heredarle a su vástago la silla gubernamental, alcanzó al DIF estatal y se inscribe de manera paralela en el ocultamiento del destino de millones de pesos presuntamente recuperados del pillaje duartista.

La virulenta reacción de Yunes Linares al exigirle retractarse al alcalde minatitleco de la denuncia pública por los alimentos descompuestos bajo la amenaza de echarle encima su fiscalía es el síntoma que lleva a sospechar que, en el yunismo, hay cosas peores que la leche agria.