Política

Sintaxis del terror

enero 14, 2018

El violento borbotón donde nace el rio sangriento que empapa al estado se crece a los difusos márgenes que en realidad nunca ha tenido. Felipe Calderón arrojó a la sociedad mexicana a vivir la vida en terror; y lo que Caderón inició, Peña Nieto lo ha continuado impertérrito.

Ayer por la tarde, una persona fue arrojada maniatada de un automóvil y, una vez en el arroyo vehicular, muerta a tiros en plena luz del día frente al Congreso del Estado y el Tribunal de Justicia. Por la noche, el horror de nueve cuerpos desmembrados dentro de una camioneta, abandonados en la calle Lomas del Lomas del Tejar, casi esquina con Murillo Vidal, acompañados por unas cartulinas que lanzan amenazas contra funcionarios de seguridad por su nombre.

Los actos de terror, como la guerra, son un lenguaje y un medio para conseguir objetivos. Pareciera que sólo uno de los actores del diálogo habla, el criminal. El interlocutor, el gobierno, sólo escucha. Y no por pasivo o tímido, sino simplemente porque no tiene el lenguaje ni los instrumentos de persuasión para, por lo menos, contener la presión de su enemigo.

¿Qué se dicen entre autoridades y criminales? El hecho violento de ayer ¿es un mensaje a alguien en el Congreso? ¿O lo es a un grupo? ¿Quién o quiénes?

¿O el mensaje incluye a todas las autoridades gubernamentales? Que lo hace, pero ¿lo hace específicamente? ¿Qué se dicen? ¿Quién era o no era la víctima asesinada ayer? ¿Trabajaba para algún diputado o para un juez, o para ninguno de los dos?