Política

Elección y reacciones

enero 07, 2018

Enfilados hacia las elecciones de julio, algunas voces alertan sobre la precariedad de la paz político-social en el estado y advierten riesgos de expresiones radicales de descontento motivadas por la situación de pobreza en la que viven la mayoría de los veracruzanos.

Aunque para algunos pudiera parecer alarmismo innecesario, lo cierto es que apenas empezado el año, el INE y la Fepade dieron la voz de alerta sobre posibles problemas en cuatro estados: Veracruz, Tamaulipas, Michoacán y Guerrero, que junto con Chihuahua, son foco de particular atención para la organización de las elecciones.

Frente al OPLE, el PAN calificó tales consideraciones como irresponsables. El delegado de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Montano, consideró por su parte que no hay mayor riesgo toda vez que éstos existen en cualquier parte y pueden ser superados. Que la gobernabilidad y la seguridad son temas distintos.

Es impreciso. La gobernabilidad se refiere tanto al concepto originado en los informes del Banco Mundial y la define el grado de cooperación e interacción entre el Estado y los actores no estatales en los procesos de toma de decisiones.

La gobernabilidad se refiere también al conjunto de modalidades de coordinación de las acciones individuales como fuente primaria de construcción del orden social. Cuando existen condiciones que laceran o minan la construcción del orden social, los procesos de toma de decisiones se alteran para mal. Pierden consistencia y confianza en los gobernados y eso trabaja en contra de la gobernabilidad. La delincuencia y la violencia, determinantes en las actuales condiciones de seguridad pública, tocan por el eje la gobernabilidad.

Tanto el gobierno del estado como el gobierno federal tratan de minimizar el impacto del informe del INE y de la Fepade, pero pasa que la violencia exacerbada es parte de la vida diaria en el estado. Desde las agresiones a familiares de candidatos de oposición hasta los performances macabros de Tlapacoyan, hablan precisamente de la existencia de actores irruptores en absoluto cooperativos que actúan en el estado en completa impunidad. Eso es pérdida de gobernabilidad.