Política

Desmemorias

enero 06, 2018

Por alguna razón, quienes se dedican profesionalmente a la política y están en la constante búsqueda de cargos o puestos de elección mejores, suelen tener memoria refractaria y selectiva. Con envidiable facilidad olvidan los impactos y consecuencias de gobiernos anteriores pertenecientes a su partido y con precisión igualmente envidiable recuerdan los errores, limitaciones o francas incompetencias de sus adversarios.

Medianamente se entiende que la competencia política (si acaso) obliga a llevar agua al molino propio y escamoteársela al ajeno. Algo que pudiera ser pasable en condiciones normales de convivencia político social, pero que en estos tiempos sombríos de violencia lúgubre, pareciera imprudentemente jactansioso. El senador José Yunes alude a gobiernos improvisados que deben evitarse, a favor de gobiernos con experiencia, toda vez que esta no se gana en la competencia política sino con la práctica.

El senador José Yunes, priísta, parece olvidar deliberadamente que la "experiencia para gobernar" de su partido ha sido un estrepitoso y muy amplio desastre. Desde las tremendas falsedades alegremente anunciadas para promover la malhadada reforma energética, el fin de los gasolinazos, y que terminaron por estrellarse en la cara de los gobernados. La experiencia a la que alude el senador para referirse al priísmo es la experiencia gubernativa de Javier Duarte en Veracruz, César Duarte en Chihuahua o Roberto Borge en Quintana Roo.

El PRI tiene considerables desventajas, para las que confiar en su estructura para trascenderlas pareciera peregrino. La razón de esto es que hay razones para suponer que la votación en las próximas elecciones será abundante, equivalente al enojo profundo que subyace en el ánimo ciudadano desde hace mucho tiempo.

Si hay gobiernos que son paradigma de improvisación, estos son los del presidente Peña Nieto y el de la administración veracruzana pasada.

Ahora, el ya candidato, alude a tener un mapa político de las prioridades y necesidades de los gobernados del estado. Bien. Eso supone tener una lectura de las preocupaciones públicas y su jerarquía, que es lo deseable.

Para acabar con la impunidad harán valer el marco legal. El marco legal lo hacen valer todos los días. Ese no es el problema, sino aquellos que aplican el marco legal y lo invalidan.

Para resolver la pobreza no basta generar trabajo. Eso es lo que el sistema hace sobre bases diarias, trabajos precarios con salarios aún más precarios. La pobreza se ataca recuperando el valor constitucional del salario mínimo que explícitamente sostiene que el salario mínimo debe ser capaz de sostener al trabajador para proveer a su familia casa, sustento y educación a los hijos. No basta generar fuentes de trabajo sino que éstas sean estables, remunerativas y suficientes para recuperar el mercado interno.

La inseguridad difícilmente es una monserga; desafortunada expresión. La inseguridad ni molesta ni aburre. Mata. La inseguridad es cualquier cosa excepto una monserga.