Política

Héctor Yunes, o la humillación deleznable

diciembre 29, 2017

Lo imaginé, pero no lo creí, pues lo vi tan echado pa’delante que no quise dudar de su seriedad. Sin embargo, los acontecimientos han demostrado lo contrario .Todavía lo cuestioné acerca de que si no iba a asumir la conducta de disciplina de Gustavo Carvajal, que un día hizo el ridículo de su vida al aceptar, sin discusión alguna, irse a manejar las carreteras y puentes nacionales para dar paso a que Alemán –el pequeño– fuera el candidato a la gubernatura.

Así se ve ahora Héctor Yunes Landa, muy desmejorado y carente de carácter, y en los días que vienen se verá peor, pues dijo que solo aceptaría sumarse si se discutía la solución de manera democrática y, como se ve, todo fue un acto de generosidad, al ,menos así lo dijo el ex gobernador y ex rector de Colima Fernando Peña, delegado designado por el comité nacional del PRI que controla y dirige el presidente de la república.

Hay momentos en que uno duda de todo, pero no lo hice cuando el presidente del PRI Jesús Reyes Heroles me expresó: "Cualquiera menos Carbonell", cuando se analizó, en presencia de Demetrio Ruiz Malerva, quién podría ser el candidato a gobernador en el final del régimen de Echeverría, así es que, después de referirle que él sería mano, me dijo: "Por estar adentro, estoy afuera".

Los nombres de aquel momento eran muchos, entre otros, Hernández Ochoa, Mario Vargas, y al agotarse el repertorio le mencioné a Manuel Carbonell, obteniendo esa respuesta contundente que, cuando se lo comenté al periodista Froylán Flores Cancela y a Manuel Ramos Gurrión, aquel me dijo: "Mira, Pepe. Don Jesús se va a tragar esas palabras y vendrá a tomarle la protesta", a lo que le contesté: "Lo dudo". Sin embargo, Ramos Gurrión añadió: "Pepe, son cosas de la política".

Al entrevistar a Héctor Yunes en la fiesta de aniversario de Vía Veracruzana no quise dudarlo, por eso le insistí: "Ahora o nunca" y fue terminante: "Ahora o nunca", pero nada me asombra cuando vemos que Peña Nieto se dio el lujo de borrar al priísmo y postular a un común colaborador, desdeñando a todos los demás, incluso, claro, al secretario de Gobernación, que con toda su trayectoria lo dejó fuera y optó por la mediocridad personificada en José Antonio Meade, quien no levantará jamás por más que se luche por posicionarlo.

Reyes Heroles cumplió su palabra, pues Carbonell, pese a tener el apoyo de los tres sectores del partido, dijo: "Yo como veracruzano no he votado por él", y cayó la liturgia ante la dignidad de un presidente de partido que tenía autoridad moral y nada de qué avergonzarse. Sin embargo, ahora, cualquier chillido es suficiente para salir corriendo.

Si la democracia así sigue, Peña Nieto habrá logrado desterrar al partido hegemónico por siempre y para siempre del sistema político, pues al no existir en sus militantes del mínimo arrojo, ¿qué importancia tendrá ese partido en el futuro?

Ayer fue Carvajal que juró una y mil veces que no aceptaría el silencio y el tiempo lo opacó para siempre. Lo mismo sucedió con aquel gobernador de Sonora que abandonó el barco y no se opuso al presidente. Ahora, la historia se repite: Yunes Landa arría la bandera de luchar para sumirse en la ignominia. Enhorabuena.