Política

La narcocultura en los indocumentados en Estados Unidos

diciembre 26, 2017

Los géneros musicales que prevalecen entre los mexicanos que viven en Estados Unidos son dos. El primero es el movimiento alterado y la segunda es la hyphy (jaifi). Comenzemos por el primero, el cual se dice que es la tercera generación de los narcocorridos; nacidos en Culiacán, Sinaloa, en 2008, contienen expresiones fuertes de violencia, en donde se narra cómo torturan, levantan-ejecutan a los enemigos del grupo contrario, o se hace una oda a las drogas, pues describen lo maravilloso que es drogarse: es lo inn, lo máximo de la vida, como la canción El Cranquilo de Los Inquietos del Norte.

Entre los inmigrantes principalmente mexicanos en Estados Unidos es lo que más se consume; desde temprano en las camionetas que llevan a la gente a trabajar, empiezan a sonar este tipo de canciones, así como los bailes en donde estos grupos se presentan son llenos totales. La gente no parar de corear y emocionarse con la música. Adrián de 28 años, me dijo que le gustaba todo tipo de música, pero más la alterada, porque su papá escuchaba mucho narcorrido y se le quedó. Cuando pregunto por qué le gusta tanto, no me supo explicar. Este ejercicio lo llevé a cabo con varias connacionales y tuve la misma respuesta.

Por lo consiguiente, apelo a que en el submundo indocumentado se vive dentro de un ambiente hostil, con sed de justicia y que algunas personas provienen de hogares desintegrados y con violencia intrafamiliar. En esta tierra fértil crece al por mayor este tipo de música, ya que el discurso que tiene ésta nos da el referente de la necesidad de tener éxito poder y riqueza. Estas posiciones tan marcadas, se borra a la persona por el "tener", además que el abuso llega a ser apreciado, cabe resaltar que ellos mismos comenten ese abuso, con su propia gente durante el trabajo diario.

En el libro Los Narcos Gringos, escrito por Jesús Esquivel, relata que "los bailes y los conciertos de grupos y bandas norteñas siempre son una buena oportunidad de trabajo para las agencias federales antinarcóticos estadounidenses: el ICE, el FBI o la DEA envían a sus agentes (de origen latino) también disfrazados de narcos gringos de noche para intentar detectar e infiltrar cualquier actividad ilícita que los conduzca a desmantelar alguna red de distribución o venta de drogas." Mucha de nuestra gente desconoce esto.

Un magno ejemplo de la pobreza musical de este seudo movimiento es el documental la Narcocultura, dirigida por Shaul Shwarz, que nos da un viaje desde la entrañas de este movimiento y nos enseña la crudeza de la violencia real que se vive en Ciudad Juárez, por lo que este género, no puede, no debe ser catalogado como música. Uno de los peritos de la semefo que aparece en el documental narra que cada vez que suena un narcocorrido en los radios que ellos usan para monitorearse, es porque ha

habido una ejecución.

Los videohomes de igual manera están plagados de este tema, cadenas como Uni mas presentan en su programación

narcopelículas.

Por el otro lado está el movimiento hyphy, cuya palabra viene de "hiperactivo", y dentro de este argot se aplica el término cuando una persona baila de forma exagerada o ridícula, originado a principios de los 90s en el área de la Bahía de San Francisco, en la ciudad de Oakland como respuesta en contra del hip hop comercial.

Por lo tanto, grupos como Los Amos retoman las características de lo dicho anteriormente y suben al escenario a mujeres a bailar, se tiran al suelo, agachan la cabeza, avientan cervezas. Por si fuera poco, la letra de las canciones está plagada de palabras obscenas, degradación a la mujer, borracheras, pero dejan a un lado esas apologías a los señores del narco.

Desafortunadamente estas dos corrientes "musicales" están en el top ten de las preferencias de nuestra gente, que escoger alguno de los dos sería como elegir entre el cáncer y el Sida.