Política

Ley de Seguridad, afrenta al Ejército y la Constitución

diciembre 20, 2017

Si alguien está mal de la cabeza y su lenguaje es torpe, a su actuar lo acompañan la incongruencia que proviene de su formación, por eso al delincuente tiene que analizarse en su pleno contexto, sin excluir ningún detalle para, partiendo de ahí , resolver , en conciencia, la sanción que tiene que aplicarse, de otra suerte, no se está actuando con los cánones que la criminalística recomienda.

El nuevo sistema penal acusatorio-oral y adversarial que opera en el país y que acusa en México un retraso no menor de cincuenta años- Cuba, tiene cien años, Perú, diez, Colombia,15, etcétera, con gran éxito- nos tiene amonados y temerosos porque la delincuencia se incrementa, cuando no se analiza que las cárceles- que es un gasto enorme de la nación- están llenan de personas inocentes a quienes no se les respetó el mínimo derecho humano, porque simple y sencillamente el sistema inquisitorio que operó durante tanto tiempo, era autoritario, y la verdad histórica de Murillo Karam , era lo que el ministerio público decretara.

Si existe oposición a la existencia de una ley de seguridad interior que obligue al ejército para seguir en las calles, es porque se quiere salvar lo poco o mucho que pueda tener de confianza esa institución, de otra suerte, se le sigue denostando, lo que constituye, de por sí, una afrenta a las funciones de esa respetable institución y grave atentado a la constitución, y además, porque los grandes capos, como la guerrillas que se dan en el mundo, jamás entran al choque frontal, de ahí ante tantos muertos, jamás sabremos la verdad.

La constitución señala y precisa que los militares en tiempo de paz deben permanecer en sus cuarteles, de ahí que la inconformidad en las fuerzas armadas es generalizada, pues utilizarlos para perseguir borrachos o bien delincuentes comunes, por graves que sean los delitos cometidos , refleja la pobreza o el criterio mediocre de quien los usa para esos fines cuando su preparación es para niveles de mayor responsabilidad y al distraerlos para otros objetivos tiene el riesgo de que se incurra en excesos, porque su preparación es para aplicar los protocolos de la guerra y no las policías.

La ignorancia lleva a confundir todo el sistema de justicia y que sea el crimen o la criminalidad lo que florezca, pues un militar está preparado para disparar y no para respetar el derecho que tiende el delincuente, aunque sea el más peligroso, pues siendo el primer respondiente en el hecho de que tiene conocimiento, su capacidad no le da para entender en que consiste su función, por ello, en los actos en que intervienen los militares solo se recogen muertos, y lógico, porque su función es no dar tregua de ningún género, y en la guerra se prepara para ,vivir o morir, acribillar al enemigo, sin piedad alguna.

Si Calderón, para legitimar su fraude electoral del 2006 se puso la casaca y como jefe del ejército-armada de México, sin el menor pudor comenzaron los crimines, es correcta la actitud de las fuerzas armadas, porque deben obediencia y respeto a su jefe y no tienen otro camino sino ese a costa de toda la sangre derrame, de manera tal que si se quiere legitimar esos actos y continuar con esa política, los jueces tendrán que realizar su papel, pues la presunción de inocencia, debido proceso y legalidad de la detención que aún estamos en pañales, será pan de todos los días.

Ahora bien, no será casual que el presidente Peña Nieto, impulsor de esta ley y quienes desde el congreso lo apoyaron, serán recordados siempre y para siempre, como traidores a la patria y a la constitución , que algún día juraron guardar y hacer guardar y están contribuyendo a que lo poco respetado, el ejército, viva los días más triste de su historia, por lo mismo, el presidente está obligado a vetarla sin demora, o cargará la ignominia de su maltrecho gobierno

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